En foco: ¿Cuánto vale una Cruz de Mayo?

                                            Por Mónica Mancera Pérez • @mujer_tambor                                        Ilustración Jade Macedo • @PounamuArt

Estamos abismados ante la sorprendente ola de conciertos que durante finales del primer trimestre del 2022 se realizaron en Caracas, sumado a la ya confirmada batería de espectáculos por venir en los próximos seis meses. Sin contar con lo que vendrá en la industria musical venezolana en el acostumbrado remate del año, esto es, durante el último trimestre donde ejecutamos todo lo que no hicimos durante el 2022.

Ahora, en esta progresiva recuperación económica, en el caso de la industria musical, aún no hemos tomado en consideración todo el caudal de actividades que año a año sucede a partir del calendario festivo venezolano.

En este mayo florido, de lluvias y de comienzo de la cosecha de la primera siembra del año, los Velorios de Cruz son una de las manifestaciones con gran auge en las regiones central y capital. Tan solo menciono un ejemplo: durante 31 días se estarán realizando 64 velorios en cinco estados: Aragua, Carabobo, Miranda, La Guaira y Distrito Capital. Este cronograma corre por las redes sociales de cultores, cultoras, seguidores de esta tradición de las espiritualidades hoy nuestra afrovenezolana. Es decir, un universo de 64 de muchos tantos no sistematizados ni calendarizados de las demás regiones del país.

Ahora bien, hagamos el siguiente ejercicio: esta manifestación tiene sus devotos, por tanto, en comunidad se vivencia esa creencia, pues sumemos de igual manera todo el acontecer alrededor de la experiencia, esto es, el bodeguero, la que vende alguna dulcería, el que expende bebidas alcohólicas, lxs que tienen mototaxis y taxis. Toda esa economía local se activa en torno a la manifestación. ¿Cuánto se recauda en la exaltación de lo afrovenezolano? ¿Cuánto se benefician estos servicios conexos? ¿Cuánto crecen esas comunidades y cómo va la reactivación de cada espacio?

Mucho por sistematizar, tendremos tantas sorpresas como la que hemos tenido durante el primer trimestre del 2022 si pensáramos en el valor económico de nuestra inconmensurable
espiritualidad.

ÉPALE 460