En foco: ¡La Gran Caracas de fiesta!

                                        Por Mónica Mancera-Pérez@mujer_tambor                                         Ilustración Jade Macedo@pounamuart

Tras 26 días en el continente africano con tambor en mano llego a mi Caracas. Evidencio una explosión de conciertos masivos, aflorando nuevamente el entretenimiento.

Para nadie es un secreto que las medidas coercitivas unilaterales impuestas por Estados Unidos, con mayor ahínco desde el año 2014, fueron mermando la circulación, la distribución de la vida nacional. Las artes son las primeras afectadas por ser un ámbito que no forma parte de las necesidades básicas, aunque sepamos tú y yo que son fundamentales para nuestra espiritualidad.

Después de dos años de pandemia, que aún no terminan, con la activación de la agenda bolivariana, los motores económicos –de los que aún el cultural es una deuda–, los proyectos y planes ejecutados como estrategias para impulsar la recuperación económica, hoy están dando frutos.

Si bien es cierto que aún falta por potencializar el Sistema Público Nacional de Salud, por tan solo nombrar una de las aristas por atender, vemos cómo casas productoras de eventos masivos, compañías internacionales dedicadas a la promoción de figuras del entretenimiento, servicios de transmisión de música digital, retornan en silencio al país, luego de desmarcarse como forma de participación en el brutal ataque al que hemos sido expuestos durante años.

Hoy la Gran Caracas celebra la circulación de la música a través del Poliedro de Caracas, La Carlota, Nuevo Nuevo Circo, terraza del CCCT, Concha Acústica de Bello Monte, Teatro Teresa Carreño.

Ahora, ¿qué pasaría si desde ya activamos ese motor de la economía cultural al ver en esta explosión los indicadores de gestión, producción, comercialización, distribución y el consumo de los públicos que han demostrado en menos de un trimestre puros sold out respecto a su artista favorito? Todo ello evidenciaría que en este paso a paso de la recuperación, las artes aportan al Producto Interno Bruto, por tanto, a la productividad de nuestra amada Venezuela.

ÉPALE 456