En Foco: Matar un tigre

Por Mónica Mancera Pérez@mujer_tambor / Ilustración Yulia Pino @arte_moon88

En el Día Nacional de la Salsa en Venezuela, ¿sabes?, el martes 5 de octubre, conversaba con mi amigo el cantante Miguel. A pesar de la pandemia que hoy aún nos mantiene en cuarentena con lo que denominamos 7+7, Miguel se alegra porque siente que estamos saliendo a flote.

En ese salir que implica cuidarnos colectivamente, Miguel entusiasta, aviva la conversa al decirme que tiene un “tigre por matar’’. Sí, un tigre: un toque en un hotel reconocido de nuestra ciudad capital.

El primer toque de la temporada, momento para expresar aquello que tanto ama: cantar. Su primer tigre del año, después de año y medio en vilo cantará desde la pasión, el talento, la fuerza y la inteligencia que lo caracteriza tras varias sesiones de ensayo, después de escoger con esmero su vestimenta para dar lo mejor de sí, para tocar la espiritualidad de todo aquel ser con su música.

Al llevarme a casa, me quedé con aquella expresión: matar un tigre. Se mata amando, se mata tras dos años de parálisis. Matar un tigre: hacer un trabajo a destajo, el ahora denominado freelance.

Los músicos en Caracas fundan esta frase en los años treinta, década en la que se puso de moda en las fiestas el tema Tiger Rag, del afroamericano Art Tatum, considerado muy rápido, difícil y de penitencia para el ejecutante, sin embargo, su interpretación pasó a ser obligada en las reuniones. Matar el tigre se convirtió al tiempo, expresión popularizada hoy día más allá de las fronteras musicales.

Expresión de la caraqueñidad que merece un giro en pro de valorar aquello que realizamos: desde el lenguaje enunciamos nuestro lugar. ¿Y si vamos más allá del “matar” para situarnos en un lugar más respetuoso con nosotros y nosotras mismas y con nuestros oficios y profesiones creadoras? Quizás esto contribuiría a erradicar el hábito decorativista de la cultura con el que aún algunos nos tratan.

ÉPALE 433