En foco: Somos Caribe

                                            Por Mónica Mancera-Pérez • @mujer_tambor                                            Ilustración Jade Macedo • @pounamuart

Ser caribe es plenitud. Ser parte de los que habitamos la cuenca del Caribe, de la Florida (sur de Estados Unidos), el Golfo de México, la costa norte de los países centroamericanos, Colombia, Guyana, Surinam, hasta los trece países, más las dependencias que constituyen el archipiélago de las Antillas.

La luminosidad, el calor y el olor del Caribe… el resplandor del sol anunciando un nuevo día desde la cordillera de la costa venezolana, así recibimos el sur del Caribe, nuestro norte.

El término caribe surge con la colonización española en 1492 para denominar a las poblaciones, y unificar en una región a los territorios del Abya Yala. Ser caribe fue sinónimo de seres salvajes y caníbales, para profundizar el proceso de captura, esclavización y comercialización. Hasta 1512 declaran estas islas como inútiles con el exterminio indígena. Es allí que comienza una segunda racialización, ahora con la trata de esclavizadas y esclavizados africanos. La expoliación de tierras, saqueo y dolor, cargará de forma negativa la denominación caribe para todo un grupo humano, a la tierra, al mar.

Cómo se han construido en la colonialidad del saber, del poder y del ser en la región: i) la denominación desde el Caribe hispanoamericano estuvo centrada en la ideología del mestizaje, dando la espalda a las comunidades caribeñas; ii) la resignificación y reivindicación del colonialismo del Caribe francófono y anglófono, que aún con sus recientes independencias desde 1962 hasta 2021 como es Barbados, aún hay camino por gestar; iii) la desterritorialización de lo caribeño como sucede en Trinidad y Tobago, Guyana, Surinam al denominarse West Indias.

Esta brevísima referencia, en el mayo afrodescendiente, es necesaria para reconocernos, re-significar desde la palabra la cultura, y también, mediante relaciones económicas y políticas como las iniciativas Alba, PetroCaribe, Celac, para acercarnos a nuestra historia común y dar los giros por venir.

ÉPALE 461