Esos discos sí son raros

Existe una amplia variedad de álbumes de distintos formatos que son catalogados como producciones extrañas o especiales. Vamos a revisar algunas de esas cosas musicales fuera de lo común y que pueden ser delicias para el oído

Por Mercedes Sanz  ⁄  Fotografías Archivo

Sabú in orbit es un disco que tengo en un altar. Es del percusionista Luis “Sabú” Martínez, reconocido por los melómanos salseros y periodistas musicales dedicados a la música latina y el latin jazz. Hay unas descargas asombrosas, unos mambos, pachangas, boleros y más ritmos instrumentales. Es una exquisitez y lo recomiendo a todo amante de la música en general. Bueno, la contraportada de ese disco dice que fue editado en 1960. Fue un solo tiraje, no volvieron a reproducirlo más, ya que, al parecer, la matriz desapareció, es decir, la cinta original. La otra curiosidad es que en los créditos mencionan nombres falsos. Quienes tengan ese Lp, por favor, cuídenlo.

Disco Sabu

En la música experimental venezolana hay joyas de joyas. No me perdonan, de Alonso Toro, de 1994, también salió una sola vez en Cd, de forma independiente y más nunca. Allí es donde está una parte de ese discurso de Carlos Andrés Pérez que dice: “No me perdonan mis errores ni mis fracasos”. Había ocurrido el Caracazo. En fin, parte de ese parlamento fue recreado a bolero de forma magistral. El disco también tiene otras cosas, como decimos, voladas y es una referencia.

Pero antes de seguir, ¿qué es eso de un disco raro? Muchos de ustedes habrán escuchado esta especie de categoría creada para reunir esas producciones que no son convencionales o conocidas por la mayoría del público. Se trata de obras musicales con un número reducido de muestras, con historias, problemas, y quedaron para el consumo de especialistas y melómanos. Esto sucede en todos los géneros, y ni hablar de nuestros sonidos latinoamericanos y venezolanos.

¿Alguien se acuerda de la cantautora Gloria Martín? Su poca discografía es toda una rareza y fue producida de forma independiente por el sello que fundara Alí Primera: Cigarrón. Y todos esos discos de cultores y agrupaciones de la música tradicional venezolana son fuera de serie, que si de don Pío Alvarado, María Rodríguez, Otilio Galíndez, Un Dos Tres y Fuera, y pare de contar. Lo que encontramos son compilaciones, pero para dar con los discos originales, hay que hacer una labor arqueológica bastante titánica. Nuestra música la han reducido a grupito de músicos, contados, y nada más.

La noche del morrocoy azul es el primer disco de ese proyecto que posteriormente se llamó Ensamble Gurrufío. Es de 1991, es una grabación en vivo y es otro tesoro incunable. Todos esos registros producidos por el desaparecido sello venezolano Cacao Música son otras rarezas.

Disco Perucho

En esta categoría también se encuentran esos formatos de 45 rpm (revoluciones por minuto), que era la manera como salían los sencillos o temas sueltos. Hoy día, en el mundo digital, ahora son los track. Por otra parte, se consideran aquellos trabajos de músicos o cantantes desconocidos cuyas portadas son “feísimas”. Hace dos años hicimos un artículo para esta misma sección sobre el arte gráfico y mencionamos algunas cosas extrañas como la de un tal Catui, quien sale visco en la carátula. ¿Quién va a comprar un disco con semejante imagen? Les digo que son trabajos muy buscados por coleccionistas.

The Beatles dejaron un montón de cosas raras que ha sido reeditadas y remasterizadas, por ejemplo, las grabaciones en vivo para radio, entre ellas la BBC de Londres, donde interpretan géneros diferentes a rock and roll. Y así, infinidades de discos de rock, jazz, ritmos del mundo en general, ¡ah! y la salsa, por supuesto, que se llevaría no digo artículos completos, sino libros.

Esta nota la finalizamos con el Homenaje a Perucho en Nueva York, de Perucho Torcat. Es un ejemplar único y lleno de misterios. ¡Comiencen a buscar discos raros y me cuentan!.

ÉPALE 370