Febrero: No basta rezar

Por María Eugenia Acero@andesenfrungen / Fotografías Michael Mata@realmonto

Alí Primera pudiera ser el equivalente de Víctor Jara y de otros juglares y artistas que consagraron su vida a la causa de la libertad y la patria grande a través de su obra. Han pasado muchos años de su vuelo, y su obra aún sigue generando impacto en las nuevas generaciones de la misma manera en que despertó a los dormidos en los tiempos de la cuarta república, cuando luchaba contra los molinos desafiaba el miedo profiriendo valientes denuncias con su cuatro y su voz. Seguramente si la Revolución no existiera, a Alí ya lo habrían sepultado en el olvido.

Por suerte, vivimos en el lado rojo de la fuerza, y cada vez que podemos enaltecemos la memoria de su canto con amor. Por eso en el Valle se levantó una estatua con el Cantor del Pueblo para que siempre nos acompañe con su entrega. Es un recordatorio de que la lucha debe ser constante y consecuente en nuestra cotidianidad para derrotar al demonio.

Alí permanece vivo en la parroquia El Valle no solo con la plaza y el mural que lo honran, sino también con esta obra: una figura muy real de Alí tocando el cuatro y subiendo la pierna a una silla, elaborado por Giovanni Gardeliano Camargo. Este monumento fue el que recibió a la marcha campesina cuando entraba a Caracas. De la misma manera recibe en la autopista a todos con alegría y amor militante invitándonos a sumarnos a la lucha por la verdad.

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