Francisco Pacheco: Una voz que suena a venezolanidad

Swing Latino

Una trayectoria de más de cuarenta años le da la autoridad para ser uno de los referentes principales de la música venezolana en toda su amplitud de géneros

Por Natchaieving Méndez@natchaieving / Fotografía Felix Gerardi@fotogerardi

Hablar con Francisco Pacheco es como si la serenidad del mar se transformara en hombre y voz. Su tono suave, pausado y la frescura en las palabras delatan su origen aragüeño de pura cepa. No es difícil imaginar a este cantautor en su tierra: limpiando su parcela, hablando con los viejos del pueblo acerca de las novedades cotidianas, disfrutando de ese aire que te lleva a la raíz venezolana, especialmente en época de Navidad cuando los cantos y rituales dirigen la cotidianidad de estos días.

Este cantautor, referente de la música venezolana, confiesa que su relación específicamente con la parranda es desde niño. Relata que en su pueblo, Cata, las personas celebran el nacimiento del Niño Dios cantándole con tambora, charrasca y otro objeto que sirva de instrumento.

A lo largo de su amplia carrera artística, Pacheco ha tenido la oportunidad de interpretar parrandas de diferentes regiones del país, lo que le da la autoridad suficiente no solo para enseñar e identificar las características de este género musical, sino de forma muy sencilla deleitar con ese sabor a pueblo muy particular que solo él sabe transmitir.

Desde su percepción, la parranda invita a la unidad y a la alegría, aspecto que intenta resaltar en la música y letra del tema de su autoría Mi parranda suena, el cual estrenó en diciembre y pertenece a la más reciente producción de la agrupación Francisco Pacheco y su pueblo. En esta pieza, explica, el maestro hace una invitación a sentir el regocijo que todo parrandero experimenta al cantar esta música. Además posee un valor significantemente educativo pues menciona cada uno de los instrumentos propios del género, así como aquellos universales que, de acuerdo al autor, “el pueblo agrega para afianzar el swing y la sabrosura de nuestra parranda”.

Este sencillo fue grabado por Audiófilo Productora, con el apoyo de Javier Marín y los integrantes de Francisco Pacheco y su pueblo. El video de la canción fue gracias a Atarraya Red Cultural y se puede disfrutar a través del canal YouTube del cantautor.

Con la sabiduría que más de cuatro décadas avalan, Pacheco asegura que sea con el cuatro o con un plato de peltre lo más importante de una parranda es el sentimiento de compartir la alegría a través de la canción. De allí que refiere que muchos grupos de proyección nacional tengan piezas de este género en su repertorio, con un sonido tan contagioso que hace que las interpreten durante todo el año.

En 2022 son muchos los proyectos de Pacheco y el principal es seguir difundiendo la música tradicional a través de conciertos y talleres, conversatorios. “Tengo que completar la nueva producción que tiene como tema inicial Mi parranda suena, lanzado para la Navidad de 2021 (…) Siempre hay proyectos, siempre hay ganas de hacer las cosas y el corazón siempre está abierto a seguir difundiendo, seguir dándole conocimiento a nuestra música dentro y fuera de Venezuela”, enfatizó.

Para Pacheco una de las principales peticiones que debe hacérsele a Dios en este 2022 es que “nos dé la oportunidad de afianzar la unión entre los venezolanos para vivir con respeto y que la prosperidad sea la que nos ayude a luchar por una Venezuela de paz”.

Y este es también el deseo de la columna Swing Latino, primera revista salsera de habla hispana fundada en 1977, que hace un receso en estas páginas de Épale que sirvieron de puente para difundir lo mejor de la música venezolana y sus alrededores. Agradeciendo la oportunidad a este equipo de grandes profesionales de Ciudad CCS y Épale, Swing Latino les dice a sus lectores “hasta pronto”, no sin antes prometerles que seguiremos en contacto por medio de las redes, la radio y lo que surja. Y tal como diría Ángel Méndez: “la salsa vive la rumba sigue”, nos seguiremos viendo en el tibiri tabara. Más ná… ¡Saravá!

ÉPALE 444