Gabriela Mari: El teatro de calle me mostró mi interés social

Esta actriz ha hecho de la calle, espacio no convencional, un escenario de aprendizaje y crecimiento

                                 Por Eugenia Acero Colomine@andesenfrungen                                  Fotografía Kirlam Medina@kirlamm

Gabriela Mari es una joven que se ha fogueado en diferentes aspectos del teatro de manera intensiva y profunda. Esta prolífica actriz ha participado en diversas compañías de teatro y de circo en Venezuela y otros países. Su transitar no solo lo ha empleado para crear arte y entretenimiento, sino también para hacer trabajo social con niños, jóvenes y adultos. Su carrera teatral la ha complementado con el mundo del circo, haciendo de su trabajo una obra lúdica con una visual contundente. Adicionalmente, Gabriela ha sido una figura recurrente en las calles, participando en diversos performances al aire libre. Su trayectoria también está acompañada con una militancia feminista comprometida que visibiliza a través del arte.

Conozcamos más de la voz poética de la actriz Gabriela Valentina Mari.

—Cuéntanos sobre tu trayectoria

—Soy egresada de la Escuela Nacional de Artes Escénicas César Rengifo. Mi familia estaba en contra de que tomara esta carrera. Estando en mi segundo año de estudios, fui invitada a participar en una actividad teatral de calle con Ateneo Casa del Arcoíris, dirigida por Jeanette Colmenares. Esa es una agrupación de teatro de calle que tiene más de cuarenta años de trayectoria. En ese momento hicimos un pasacalles donde yo canté, bailé, conté un cuento corto que me dieron el mismo día e hice unas improvisaciones. A partir de ahí empecé a participar en las obras de teatro de esta compañía. Empecé a ser elenco estable de la agrupación por doce años. A la par, yo estudiaba teatro, pero también comencé a estudiar circo. Me uní a Machincuerpa, una agrupación mexicana que rescataba niños de la calle. Yo estaba haciendo malabares. La idea era asistir a jóvenes a través del teatro y del malabar. Esto era en el cuartel San Carlos. Participé con algunas agrupaciones de circo. También incursioné en el estatuismo. Tuve reconocimientos con mi expresión corporal. Viajé por Latinoamérica, fui a España y Francia, donde hice talleres. Con Ateneo Casa del Arcoíris participamos en festivales fuera del país. He realizado talleres en formación teatral, danza y música en todo este tiempo tanto en Caracas, como fuera de la ciudad y del país.

Estuve en una compañía de danza-teatro llamada Dramandance, donde aprendí a bailar tango. También fui elenco estable de Teatro Extremo, donde hacíamos teatro callejero, o en espacios no convencionales, usando pirotecnia. Siempre me fascinó la formación y di muchos talleres a niños y niñas. En un momento de mi vida hice clic con unas agrupaciones de teatro de calle, porque mi fascinación iba hacia allá, y empecé a investigar para formarme o hacer talleres de teatro de calle. Roy Lorenzo es una referencia muy importante para mí a nivel estético, es con quien empecé a hacer teatro. Tuvimos un Premio Nacional de Teatro con ‘La otra historia del Principito’ escrita por Roy Lorenzo e inspirada en la obra de Antoine de Saint-Exupery. Lo callejero me mostró mi interés social para transformar ciertas estructuras de violencia.

—Háblanos sobre tu experiencia en teatro como un acto pedagógico

—Siento que el teatro siempre es un acto de transformación. La pedagogía o la formación está intrínseca. El teatro ha sido un vehículo para acercarme a niños y niñas, adolescentes, adultos para crear posibilidades, no solamente en el ámbito artístico, sino también humano para transformarnos. Siento que la belleza del arte es justamente dar con la profundización del problema, con la propuesta de la obra y que eso nos bañe de adentro hacia fuera y de afuera hacia dentro. Que nos transforme. Sino, no es teatro.

—¿Cuáles son las obras más representativas de tu carrera?

—Yo soy una mujer muy apasionada, muy profunda, siempre encuentro algo de mí en cada pieza. Cada pieza me presenta tantos caminos, que tengo que viajar para seguir la belleza de esta carrera, que parte por el ser: soy una mujer y soy artista. Todas las piezas teatrales me han tocado por algo. Cuando empiezas a tejer el trabajo de la obra, encuentras algo en ti.

—¿En qué se diferencia el teatro en Venezuela de otras partes del mundo?

—Para mí las diferencias artísticas las marcan los contextos e intereses de los artistas. Tanto en Venezuela como el resto de Latinoamérica y Europa, se ve claramente cuando al artista le interesa más lo político, lo social, lo espiritual o meramente lo estético. Creo que Venezuela tiene un buen nivel. Somos muy talentosos y talentosas, entregados y entregadas. Las diferencias las veo más a nivel político e institucional. Europa tiene una partida que les paga a los artistas, y cuando no están trabajando, están cobrando.

—Cuéntanos tu experiencia como militante feminista

—Yo no estoy militando actualmente. Soy feminista en mis prácticas y tengo mis contradicciones. Mi experiencia en la militancia para mí ha sido maravillosa. La valoro mucho, y valoro a las feministas del mundo que nos han permitido estudiar, votar, usar pantalón, fumar, tener una sexualidad más libre.

—¿Y tu experiencia en el extranjero?

–Ha sido maravilloso poder viajar con mis propios recursos así como haber hecho todas las obras de teatro que he montado, elegir irme al extranjero durante casi seis meses:  Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia; participar en festivales, vivenciar cada una de esas culturas, indagar en el teatro de calle, me abrió muchísimo el espectro de vida y nivel artístico. Sentí que Latinoamérica es una.

—¿Qué puedes decirnos de la Ludoteca?

—La idea es usar el esparcimiento, el teatro como aglutinador de todas las artes, y actividades lúdicas para fortalecer valores y trabajar la inteligencia emocional y otros aspectos; las mismas madres y padres nos decían que deseaban apoyo en esos detalles o procesos. Incluso los niños y niñas lo manifestaban. Nosotros hacíamos paseos a distintos parques o espacios libres, y hacíamos diversas actividades.

—¿Cómo se está haciendo teatro en pandemia?

—Yo he ensayado en espacios con toda la bioseguridad en presencia. Pero también he dado talleres vía WhatsApp. Sé de muchas agrupaciones que se ven por Zoom. Yo he tomado talleres vía Zoom, y también sé de muchas agrupaciones que se presentan por la Web.

—¿Qué es lo que más te gusta de tu profesión?

—Descubrir. El descubrimiento. La fascinación que me trae cada pieza, el personaje cuando empiezas a hacer el trabajo de mesa y luego en el cuerpo, la voz. Empezar a descubrir eso que está ahí y no sabías cómo era con el trabajo. Y que el teatro me lleva a viajar por el mundo, porque siempre busco referencias.

–¿Qué mensaje deseas darle a la comunidad de Épale CCS?

–Que no dejen de soñar. Que siempre vayan por sus sueños. Que siempre estén conectados y conectadas a su misión de vida, y que gocen la vida, porque vinimos a este mundo a ser felices. A disfrutar de este viaje y de todas sus bondades.

ÉPALE 414