Gerardo Valentín: La participación popular debe reafirmarse en nuestras instituciones

Para el intérprete se debe construir una agenda cultural estable y duradera

                                Por María Eugenia Acero Colomine  • @mariacolomine                                           Fotografía Michael Mata • @realmonto

Gerardo Valentín Velázquez es un joven que se ha especializado en interpretar música venezolana, el bolero, la salsa y la música latinoamericana con gran éxito. Este intérprete criado de Altagracia de Orituco, empezó su carrera artística desde muy temprana edad al punto de profundizar sus estudios en canto lírico, baile y música. Ha recibido diversos reconocimientos, como el premio Tamanaco de Oro. Gerardo Valentín ha compartido trabajo musical con agrupaciones como Los Melódicos, Guaco, La Dimensión Latina, Rafael Brito, Simón Díaz, Ilan Chester, entre otros. Adicional a su vocación musical, Gerardo ha construido una carrera muy sólida como ingeniero, al punto de llegar a ejercer en Francia, donde estuvo residenciado por seis años. Durante su estadía en Europa, llegó a presentarse en escenarios de Francia, Bélgica y España.

Una característica resaltante de Gerardo Valentín es su sencillez a pesar de los éxitos que ha venido cosechando. Este distintivo lo pudimos constatar durante esta entrevista, en la que apreciamos mejor su sentir sobre la cultura venezolana.

Conozcamos un poco más de la voz poética de Gerardo Valentín Velázquez.

—¿Cuáles son los ritmos venezolanos que más te gustan?

—Me gusta mucho el joropo. Me gusta mucho el vals, el joropo oriental, el joropo mirandino. Son los que más conozco. Por supuesto, la gaita zuliana.

—¿Cuál es la relación de tu música con la Revolución Bolivariana?

—Yo trato de aportar con mi música al conocimiento de nuestra historia. No hay canción que yo escoja del repertorio que no tenga un sentido histórico y que no sea motivo de conversar sobre nuestra cultura.

Para mí hablar del origen de las canciones, su relación con el momento histórico en el cual se escribieron es muy importante. Creo que es lo que más queda de un concierto: saber la historia de una canción, y su relación con la política, con la sociedad. Todas las canciones tienen una relación de un momento histórico y de una sociedad en la cual se escribió.

—¿Cómo ves el panorama cultural en Venezuela?

—Siempre lo veo con mucho optimismo. Veo que hemos tenido momentos de mucho rescate. Hemos pasado durante los últimos años de Revolución grandes momentos en los cuales los ritmos y los géneros nacionales volvieron a espacios como el Teatro Teresa Carreño. Se rescataron teatros que pasaron más de veinte años cerrados. Durante todos estos años se retomó el acercamiento de nuestra gente a la poesía, al teatro, y habrá que revisar el impacto de la crisis sobre el hecho cultural para reconducir la gestión.

—¿Qué opinión te merece el trabajo de las instituciones culturales?

—Las instituciones culturales han tenido momentos históricos positivos. Por ejemplo, la conformación del sistema nacional de culturas populares que trajo una especie de reordenamiento y de visibilización de nuestros cultores y nuestras cultoras.

Sin embargo, durante los últimos años, las instituciones han cambiado mucho de actores. Esto ha hecho más complicada la gestión cultural. El cambio permanente de liderazgo dentro de las instituciones hace difícil hacer la gestión a mediano y largo plazo, que es cuando se hacen duraderas las políticas públicas. Hay que dejar el cortoplacismo y volver a la participación popular dentro de nuestras instituciones y sobre todo hacer el censo tecnológico que se refiere para hacer un trabajo más eficiente en materia de gestión cultural.

—¿Cómo fue tu experiencia como actor?

—Fue la primera vez que me tocó actuar en una película, es un mundo totalmente distinto. Yo había tenido oportunidad de ser extra, de hacer pequeños roles en televisión, sobre todo de niño. El cine es una dinámica totalmente distinta, yo diría que mágica. El cine tiene un trabajo más profundo que la televisión. Trabajar con Luis Alberto Lamata y Juvel Vielma, con quien me tocó hacer un diálogo, ha sido uno de mis más grandes retos a nivel artístico.

—¿Cuál consideras que es tu aporte artístico?

—Mi aporte artístico es tratar de llevar nuestro género tradicional a un público que no es el natural. Me gusta experimentar con el joropo tuyero: incluir batería sin que pierda su esencia, pero tratando de llevarlo a las generaciones más jóvenes. Es un aporte de reflexión en las letras. Que valoremos lo que tenemos como país.

—¿Cómo se define Gerardo Valentín?

–Un venezolano sencillo. Con ganas de aportar y seguir construyendo el país que ha demostrado tener todas las fortalezas para superar los retos más difíciles.

—¿Cómo crees que podamos derrotar al reguetón?

—No sé si lo vamos a derrotar, pero sí le vamos a hacer frente. Sobre todo a sus letras que desprecian a la mujer, que hacen de la superficialidad una forma de vida. Es una lástima que los medios venezolanos se guíen por la lógica del mercado, y no entiendan que nuestra música sigue siendo querida por nuestros jóvenes, nuestros niños. Cuando ves que un niño quiere bailar un joropo o un tambor, entiendes que es una mentira que solo se motive con el reguetón. Si bien es difícil de derrotar, nosotros estamos obligados a mantener nuestros ritmos, nuestras letras que plantean un modo de vida distinto. Nosotros no nos vamos a cansar de eso. Paulatinamente mantendremos esa llama de la música en los jóvenes.

—¿Qué aprendiste en Francia?

—En Francia aprendí a valorar mucho más el oficio del artista: la importancia del arte en la sociedad como un hecho que pacifica, une y nos representa en el mundo.

—¿Te sientes realizado? ¿Qué te falta por hacer?

—Sí me siento realizado desde el punto de vista profesional, como ingeniero. Como músico he cantado en espacios donde jamás imaginé, al lado de artistas que admiro. Pero siento que apenas estoy comenzando. Estoy agradecido de todo lo que he obtenido gracias a tanta gente.

—¿Qué música recomiendas para enamorar?

—El bolero. Es un género que no muere. En una presentación que hicimos en el Waraira Repano, constatamos que jóvenes y adultos eran fans del bolero. El bolero venezolano es muy hermoso: canciones como Desesperanza, Angelitos negros, deben estar incluidas en el playlist para enamorarse.

—¿Qué mensaje deseas darle a la comunidad de Épale CCS?

—Sigan a la vanguardia, siendo ese medio que motiva tanto a los cultores, las cultoras, a los artistas. Cada vez que ustedes convocan a la sociedad para una entrevista, son momentos donde uno evoluciona todo. Sin ustedes, es imposible hacer un trabajo para la gente.

ÉPALE 455