Gustavo Lagarde: Busco en la fotografía la contemplación visual

El fotógrafo devela una de las muchas caras ocultas de la ciudad al retratar la belleza de las cosas simples

Por María Eugenia Acero Colomine • @mariacolomine Fotografía Michael Mata • @realmonto

Gustavo Lagarde es un joven fotógrafo que más bien prefiere abstenerse de contar las historias de la calle, y se zambulle en el universo estético del arte y la moda para recrear las diversas caras de la belleza en sus imágenes que juegan con la luz y con el cinetismo. Sus fotos son un verdadero tributo a la reinterpretación de una historia que se cuenta de manera silente con fragmentos de realidad y fantasía. Gustavo es un joven que se ha abierto camino en el panorama actual por su trabajo como documentalista, fotógrafo de moda y de eventos artísticos que reproduce con gran maestría. Conozcamos parte de su visión.

—¿Cómo se define Gustavo Lagarde?
—No considero que tenga una definición muy estructurada. Simplemente siento que con el tiempo voy cambiando constantemente. Me voy adaptando, veo cosas que me inspiran, que me hacen feliz, y recurro a la contemplación para vivir la vida mejor.

—¿Cómo ha sido tu experiencia como fotógrafo?
— Mi experiencia como fotógrafo ha sido infinitamente frustrante (risas). Mentira, el camino de la fotografía para mí ha sido de descubrimiento increíble. Me ha ayudado a definirme como persona. La primera vez que agarré un trabajo como fotógrafo, siempre le agradeceré a Orlando Herrera y a Milángela Galea. Es una amiga que me incluyó en el grupo de comunas cuando estaba Reinaldo Iturriza, y eso me llevó a viajar por Venezuela, a descubrir un montón de cosas, a estudiar referencias y yo le agradezco muchísimo. Fue lo que me impulsó a hacer todo lo que estoy haciendo a todo nivel: documentalismo, moda. Uno va consiguiendo referencias en el camino que de alguna manera te van definiendo los bordes de lo que puedes convertirte en ese momento

¿Qué estilo te define?
— A mí realmente el estilo que me define es el ensayo, la interpretación de una realidad. Eso lo llegué a descubrir mucho con la fotografía de danza cuando trabajé para el grupo de danza contemporánea del Teresa. Ellos tienen un hilo conductor que la obra lo define, pero como siempre tuve un no sé qué con el teatro y la danza, siempre los ponía aparte. Gracias a una novia, me empecé a involucrar con ese tipo de arte y comencé a descubrir cosas increíbles. Una de esas cosas increíbles a través de la fotografía es la reinterpretación de la obra, y cómo la puedes construir a nivel visual. Eso me llevó a hacer ensayos de interpretaciones en la parte de danza, teatro. También me ayudó a generar una especie de cuentos internos: interpretaciones mías de la vida, de cuestiones personales.

— ¿Qué mensaje buscas transmitir con tus fotos?
—Ninguno (risas). En parte ninguno. Realmente, al final la fotografía es compleja. Hay gente que busca transmitir mensajes, quiere poner en alerta algo, o simplemente es un asunto de placer estético. Lo mío es un poco de placer estético y contemplación. Una de las cosas que me genera paz en la vida y placer es el placer visual. Cuando veo la foto y me hace bien, me genera paz interna, siento que la foto está conclusa en ese sentido para mí. Busco la contemplación visual, la reinterpretación del espacio, el descubrimiento de nuevas cosas en ese espacio cotidiano que uno simplemente ignora por la cotidianidad, la vida, las ocupaciones, y eso me encanta. También me gusta retratar la calle en un estudio, porque de alguna manera se consigue ese paisaje contemplativo y también generas una conexión importante como cuando uno genera una amistad o te enamoras de alguien: generas un puente. Esa conexión es linda.

—¿Qué elementos debe tener una buena foto?
— Eso es muy complejo, porque hay infinitas teorías de lo que es una buena foto. Hay fotos que simplemente por cómo están distribuidos los objetos en el marco ya pueden ser buenas. La luz de la foto… pero para mí una buena foto es cuando al verla te golpea y te genera esa sensación y esa atracción por querer seguir viéndola. Hay fotos que pueden estar más compuestas o la luz no es la mejor, o simplemente son muy oscuras o sobreexpuestas, pero hay cierto tipo de fotos que impactan.

Un fotógrafo que generalmente me impacta y es amor a primera vista es Alex Webb. Es un tipo que trabaja la luz de manera sobrenatural. Esa es una de mis referencias. Yo creo que una buena foto es esa que te impacta en el momento. Genera esa sensación de quedarte pegado a seguir viendo los detalles, que te saque una sonrisa.

—¿Cómo ves el panorama creativo en Venezuela?
— Ahorita se están haciendo cosas muy finas. Mucha gente a mi alrededor está haciendo cosas. Los saltos generacionales respecto al arte son interesantes. Las generaciones nuevas no se preocupan tanto por investigar el pasado. En cambio nosotros, de 35 a 50 años, nos inculcaron la preparación de investigar el pasado. Se están generando sucesos muy interesantes. Los más jóvenes están inventando con cosas que nuestras generaciones no se atrevían, como la diversidad sexual, antisistema de todo tipo, el manejo de los cuentos personales. Siento que en este momento se están haciendo cosas infinitamente interesantes, se están rompiendo mucho de lo viejo. Muchos fotógrafos de mi generación se están atreviendo a trabajar con temas nuevos.

—¿Te sientes realizado? ¿Qué te falta por hacer?
— Me falta por hacer muchas cosas. No me siento para nada realizado. Tal vez estoy algo en paz, pero no estoy realizado. Al final soy un bebé en pañales. Amo lo que hago, estoy agradecido de tener un montón de gente vinculada a mi trabajo que me han hecho feliz. Hay otros que me han hecho infeliz, pero les agradezco esa infelicidad porque me han hecho crecer y me ver otras cosas que al final no veía.

—¿Qué referentes tienes?
— Referentes morales no tengo. No tengo ninguna referencia moral, porque me importa un bledo la moralidad. Pero, a nivel fotográfico está Irving Penn, que es un tipo increíble. Alex Webb, por el trabajo del color, la composición. Gracias a Instagram, se generan un montón de referencias aleatorias que son increíbles. En Venezuela, Nelson Garrido. Tengo muchos panas que son referencias, y hacen fotografías bellísimas. Rafael Francheschi, Eduardo Camacho, Fran Beaufrand. Igual que películas, series (Psicosis, Blade Runner), que te cambian la vida. Es muy difícil decir que tengo un solo referente.

—Cuéntanos tu experiencia como fotógrafo documental.
— Fue bellísima. Me hizo viajar por Venezuela a través de comunas y cultura. Conoces tu país, generas puentes donde difícilmente hubieses llegado, conoces realidades que te generan motivaciones visuales. Generas cosas que afectan a otras personas.

—¿Qué mensaje deseas darle a la comunidad de Épale CCS?
— Espero que siga haciendo este trabajo y que apoyen a la comunidad del arte. Están haciendo muchas cosas increíbles ahorita. Gracias a la pandemia hay cosas interesantes y que son más venezolanas que nunca.

ÉPALE CCS N°478