Hablemos de viejas glorias: Benilde Ascanio

Por Clodovaldo Hernández@clodoher /  Ilustración Yulia Pino@arte_moon88

Cierro, por ahora, este ciclo de perfiles de las figuras que ayudaron a escribir la historia del atletismo venezolano hablándote de Benilde Beatriz Ascanio (“BB”, la llamaron algunos periodistas), una multiatleta que destacó en 100 y 200 metros planos, en el exigente 80 metros con vallas, en salto alto y en relevos.

Ascanio era de La Pastora y había mostrado sus primeros destellos como estudiante del liceo Fermín Toro. En 1959, en los albores de la gran época del atletismo nacional, tenía 19 años. Fue la primera venezolana en obtener una medalla de oro en unos Juegos Centroamericanos y del Caribe, al dominar en Caracas la modalidad del salto alto. Y, no satisfecha con una presea, logró la de plata en los 80 metros vallas y la de bronce como parte del equipo de relevo 4×100. En los Juegos Panamericanos de Chicago (también en 1959), ocupó un meritorio 7° lugar de su serie de los 80 metros con vallas.

Su contundente performance, junto al de otras atletas, como Gisela Vidal, fue clave para abrir camino a la presencia de las mujeres en las pistas de atletismo. Así que algún mérito le corresponde a ella del actual momento histórico protagonizado por Yulimar Rojas, Robeilys Peinado y compañía.

Además de su trayectoria como polifacética practicante de pista y campo, “BB” dio su aporte invalorable desde los campos de la docencia y la dirección gremial. Estudió Educación Física en el Instituto Pedagógico de Caracas y luego, en Alemania, un máster en Tecnología del Deporte. Con estas credenciales regresó al país a enseñar en su alma máter. En su honor, en 2005 bautizaron con su nombre la pista de atletismo del IUPC.

La doble formación (en la práctica y en lo académico) le permitió ser directora técnica de Deporte de Alto Rendimiento en el Instituto Nacional de Deportes. Forma parte del Salón de la Fama del Atletismo Venezolano, igual que muchos de los que te he hablado en las últimas entregas.

Ascanio, quien falleció en 2020, fue esposa del pesista Oswaldo Solórzano. Su hija, Denisse Solórzano también fue deportista de alto rendimiento en atletismo y remo.

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