Hablemos de viejas glorias: Hortensio Fucil

Por Clodovaldo Hernández@clodoher /  Ilustración Sol Roccocuchi@ocseneba

Cuenta la leyenda que uno de los corredores brasileños de la posta 4×400 en el Campeonato Iberoamericano de Madrid, en 1962, dijo: “Ese negro no es el fusil, ¡es la bala!”.

El equipo brasileño había caído, de manera sorpresiva, ante el cuarteto de Venezuela, que tuvo a Hortensio Fucil como su rematador. Los otros tres fueron Lloyd Murad, Víctor “Jimmy” Maldonado y Arístides Pineda.

Como parte del grupo de los llamados “Superdotados” (de los que te he estado hablando en varias de las más recientes entregas), Fucil brilló tanto en estas disciplinas de equipo como en las carreras individuales de 200 y 400 metros planos.

En los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Kingston (1962), obtuvo la medalla de plata, escoltando al jamaiquino George Kerr, uno de los mejores del mundo en esa distancia. En los Panamericanos de Sao Paulo (1963), alcanzó el quinto lugar en la final individual de los 400, y la medalla de plata en el relevo que formó con Arístides Pineda, Leslie Mentor y Víctor Maldonado.

En el Campeonato Sudamericano de Cali (1963) triunfó en los 400 metros llanos con 46 segundos y 7 centésimas, lo que significó récord sudamericano. Allí también fue campeón con el relevo largo –con el mismo equipo que en Sao Paulo– y medalla de plata en los 200 metros con 21 segundos exactos, escoltando al también venezolano Arquímedes Herrerra.

Con ese palmarés obtuvo la ficha olímpica para Tokio 64 aunque no consiguió medallas.

Luego siguió cosechando éxitos en el Suramericano de Río (1965) donde fue campeón con el relevo largo, subcampeón en 200 y 4×100, y cuarto en la individual de los 400 llanos.

Como otros de esa brillante generación, Fucil era zuliano, específicamente de Bobures, población enclavada en esa zona del sur del Lago de Maracaibo donde predominan los afrodescendientes. Su descubridor y guía fue el legendario José Encarnación “Pachencho” Romero y luego fue entrenado, junto a sus geniales compañeros, por otro gigante, el húngaro asimilado venezolano Ladislao Lazar.

Hortensio Fucil falleció en mayo de 2018.

ÉPALE 424