Hablemos de viejas glorias:

Por Clodovaldo Hernández@clodoher / Ilustración Sol Roccocuchi@ocseneba

Si tú eres de los que creen que Venezuela nunca ha dado grandes velocistas, déjame decirte que Horacio Esteves –un muchacho de Yaritagua criado en Caracas– se anotó en la élite de los que tuvieron el récord mundial de 10 segundos clavados en 100 metros planos en los años sesenta.

Para que tengas una idea del talento de aquella generación, otro de sus integrantes, Arquímedes Herrera, igualó el récord mundial de 200 metros planos, que en 1964 era de 20 segundos 50 centésimas (sobre él te hablaré en la siguiente entrega). Luego de esos años dorados, solo nuestra actual estrella refulgente del salto triple, Yulimar Rojas, ha anotado su nombre en los registros de marcas mundiales para el atletismo venezolano.

Como varios de los otros “Superdotados” (te hablé de ellos la semana pasada), Esteves empezó a figurar en las competencias internacionales, en los Centroamericanos y del Caribe celebrados en Caracas en 1959. Tenía entonces 19 años y había sido “captado” por el agudo radar del entrenador Ladislao Lazar, mientras cursaba bachillerato en el liceo Aplicación.

El primer atleta en establecer el récord de 10 segundos exactos había sido el alemán Armin Hary, en junio de 1960. Lo siguió el canadiense Harry Jerome, en 1962. Esteves lo logró en agosto de 1964 en el estadio Nacional de Caracas (luego llamado Brígido Iriarte).

En esos tiempos no existían las mediciones electrónicas. Se utilizaban tres cronómetros manuales. En esa carrera, dos de los relojes pararon en 10 exactos y el tercero en 9 segundos 90 centésimas. Por ello se consideró oficial la marca.

Además del delirante logro de los 100 metros planos, fue figura recurrente en los podios de las carreras de relevo, al lado de los otros fenómenos, como los ya mencionados Arquímedes Herrera, Rafael Romero, Héctor Thomas, Hortensio Fucil y Lloyd Murad.

Esteves era una de las mayores esperanzas para las Olimpíadas de Tokio 1964, pero una lesión lo dejó al margen.

Como profesor de Educación Física egresado del Instituto Pedagógico de Caracas, trabajó en su misma alma mater, en la Universidad Simón Bolívar y en la Escuela Naval  de Venezuela.

ÉPALE 420