Honor y gloria

Jacinto Rafael Pérez Arcay fue un bastión de la formación militar no solo de Hugo Chávez, sino de varias generaciones. Desde su trinchera, este falconiano de nacimiento acompañó a la Revolución Bolivariana a sol y sombra dando una muestra ineludible de lealtad, amistad y compromiso. Para Hugo Chávez, Jacinto Pérez Arcay fue más que un amigo, un padre y muy buen consejero. El defensor y seguidor del ideario de Simón Bolívar, vuela a otro plano a sus 86 años de edad, dejando un ejemplo a seguir en la construcción de una Revolución Bolivariana.

ÉPALE 431