Inteligentes

Por María Eugenia Acero Colomine@andesenfrungen / Ilustración Erasmo Sánchez

En el principio fue el verbo. A partir de ahí, la humanidad ha venido desarrollando múltiples maneras de comunicarse que han evolucionado desde los petroglifos, las señales de humo y los tambores parlantes al desarrollo de aparatos que, como bien diría Cortázar, en vez de uno tenerlos, más bien se convierten en nuestros dueños.

De inventos y plagios

Resulta que en los tiempos de la industrialización, un montón de investigadores empezaron a idearse otras formas de mejorar la calidad de vida de la gente en aquel entonces. Así, tenemos que Nicola Tesla pudiera considerarse como el mejor genio de la humanidad por haber rescatado saberes ancestrales para desarrollar la luz eléctrica, la radio y un montón de cosas más. En esa onda desarrollista, se dice que fue Antonio Meucci quien presentó el primer prototipo de un invento que bautizó ‘Telettrofono’ en el año 1871. Meucci no pudo renovar la reserva por su situación de penuria económica. “Si Meucci hubiera podido pagar los 10 dólares para mantener la advertencia después del año 1874, no se habría concedido la patente a Bell”. Así, para el imaginario colectivo, Alexander Graham Bell se llevó los laureles de la gran invención en telecomunicaciones, luego de pronunciar la frase “Señor Watson, venga aquí. Quiero verle”, en el año 1876.

El telefonito es una necesidad

Desde entonces la tecnología y la economía de mercado avanzaron a rauda velocidad para ir evolucionando muy rápidamente e ir perfeccionando el preciado artefacto. Así, el teléfono pasó de ser un aparato fijo, a depender de centrales telefónicas. Luego, fue progresando al punto de que no dejó de ser un lujo para convertirse en un servicio cotidiano. Recuerdo que de niña escuché una mujer proferir una frase lapidaria: “Nada más sabroso que tirarle el teléfono a un imbécil”. En los años 1980, tú trancabas duro ese perol, y los tímpanos te quedaban retumbando. Incluso recuerdo los trucos que hacíamos cuando le ponían un candadito al disco del teléfono para que la gente no se pegara a conversar.

La era digital

Llegó el año de 1973, y se dice que fue Motorola la que presentó el primer celular, inventado por Martin Cooper. Desde entonces la carrera se agudizó al punto de que llegamos a tener ahora unos dispositivos TAN inteligentes, que cada vez nos hacen lucir más brutos. Los aparatos hacen de cámara, scanner, fotocopiadora, grabadora, agenda, asistente virtual, consejera amorosa y hada madrina, que nos sacan la pata del barro a cada rato. El problema de esta evolución, es que nos ha vuelto más dependientes, aislados y alienados, renunciando en muchas otras ocasiones a conversar como en tiempos antaños, para enviarnos preferiblemente un emoji. La pandemia hizo lo suyo, y ahora si no tenemos un perol inteligente, no existimos.

Las profecías de Terminator parecen estarse cumpliendo, ya que el verdadero dueño y señor actual de la humanidad es el teléfono inteligente. Pero ojo, no muestren esto que he dicho a mi teléfono: no vaya a ser que se moleste y me bloquee el acceso a Tiktok.

ÉPALE 409