Jesús Reyes: y la mirada auténtica en lo cotidiano

Desde el ojo de este catiense confluye su amor por la cotidianidad de la ciudad. Los testimonios de los habitantes, hoy más que nunca contribuyen al discurso histórico

Por María Alejandra Martín • @maylaroja / Fotografías Freddy Hernandez • @herblaf

Con el paso de los años, el testimonio documental desde el audiovisual ha sido una ventana para comprender los hechos históricos modernos, en la mirada del caraqueño Jesús Reyes confluyen el hecho histórico y su mirada desde adentro, conocimos a uno de los ganadores del Festival Comunitario de Cine Cumbe. Jesús, es uno de aquellos que valora las vivencias de las y los caraqueños que conquistan su ciudad, desde la mirada poética de lo cotidiano.

Hijo menor de la señora Doris, mestizo de pura cepa, amante de la buena música y de los momentos a solas. Inspirado por los mágicos atardeceres venezolanos, en búsqueda de la poética de lo cotidiano.

— Inicios en el mundo audiovisual

—Fue a muy corta edad cuando tenía un juguete que me permitía ver imágenes, apuntaba hacia un lugar iluminado y lograba observar diferentes escenas a color, eran momentos de mucha alegría, allí me enamoré de la fotografía sin saberlo. Con el tiempo mi mamá me regaló una vídeo cámara y de manera empírica hice videos a algunos amigos.

—Formación académica o autodidácta

—A los 18 hice 2 semestres de ingeniería en sistemas pero no estaba preparado en esos momentos para la universidad. Luego hice algunos cursos sobre audio y conseguí un trabajo como operador de radio. Profundicé en el tema con una Licenciatura en Cinematografía cursada en UNEARTE, universidad donde ahora hago estudios avanzados sobre Artes y Culturas del Sur, donde desarrollo un trabajo sobre las imágenes poéticas del cine latinoamericano actual y el trabajo de Félix Gerardi con sus fractales. Saludo a mis profesores y profesoras, seres humanos movidos por la vocación de observar un mejor mañana.

— Influencia y predecesores

—El rap me inspiró desde el primer momento en que lo escuché, quedé enamorado de cómo se podía jugar con las palabras y construir esos universos semánticos. Todos en la casa son salseros natos, menos yo. Con el tiempo me di cuenta que era sensible a la poesía, desde entonces la busco, me encuentra, la creó, y la veo en todas sus expresiones posibles, desde el ruido de las hojas de un árbol por el viento, hasta un gesto, una imagen, una canción o un baile. En lo visual puedo nombrarte a los hermanos Rodríguez, a Gerard Uzcátegui, Félix Gerardi, Tatiana Huezo, Ciro Guerra, Godarg, Sokurov, Tarkovski, Kim Ki Duk, entre otros, etc. Quién me enseñó mucho fue Lucía Lamanna, es mi madre en el montaje cinematográfico y en el entendimiento profundo de todo lo correspondiente al mundo cinematográfico. Noel Padilla mi tutor, hombre de letras, me hizo entender la paciencia al investigar y Thierry Deronne con quien desarrollo mi visión documental desde La Eplacite.

— Catia, en breves palabras de Jesús Reyes

—Extensa. Compleja. Un paraíso que todo lo tiene. La casa, el hogar.

— ¿Cuáles son tus temas y el estilo personal de tus trabajos documentales?

—El tema es uno solo, la dignidad del pueblo venezolano, durante mucho tiempo se ha estigmatizado el hecho de ser de barrio, el hecho de ser del campo, la comunicación comercial es tajante y mantiene su discurso de poder por sobre todas las cosas, creando convenciones y patrones de los que todavía como sociedad no hemos salido y seguimos consumiendo y repitiendo. Entonces con el mínimo de comprensión sobre el hecho comunicacional trato de potenciar lo que ya existe, es decir trato de construir una imagen digna de la realidad que sucede. El estilo es el poético, ese que busca la profundidad elevando los valores plásticos de cada lugar con respecto a lo fotográfico desde el montaje he tratado de ser muy concreto para que se entienda el discurso aún cuando utilizo la elipsis de manera recurrente para saltar de escena a escena.

—¿Cuál consideras que es el valor del documental para la creación del discurso histórico?

—Si existe algo de lo que estamos desconectados es con la verdadera historia de nuestro territorio, desde la invasión colonizadora hemos estados fragmentados unos con otros creyendo que somos inferiores por ser seres del supuesto llamado tercer mundo, cuando en realidad somos el top de la diversidad y del ingenio cultural, solo que a veces vemos mucho para afuera mientras que nuestra esencia queda de lado. Y es allí donde, como creadores responsables debemos reforzar la palabra de nuestra gente, el baile de nuestros abuelos, las recetas de las abuelas, la sabiduría del campesino, la forma en como se soluciona el problema del agua en diversos sectores, debemos ser una parte de la solución de las contradicciones que tenemos como habitantes del sur y tenemos que pensarnos desde nuestro territorio.

—Importancia del testimonio comunitario para la historia

—Cuando el otro también eres tú y te reconoces como parte de los territorios y no como un agente externo sabes el poder que tiene la palabra y la acción de esos seres humanos que trabajan día a día para mejorar el país. La categoría de comunitario la han utilizado para minimizar el trabajo de quienes con otras herramientas expresan el valor de lo que desean, estamos tan colonizados que vale más la palabra de un sociólogo universitario que tiene conocimiento de libros y teorías de otros intelectuales que estudian particularidades desde afuera, que el testimonio de un habitante de equis sector diciendo cómo se manifiestan en realidad las acciones en su cotidianidad. A mí me dicen comunitario por detalles técnicos, pero adoran a Reverón por pintar con lo que se le ocurriera, a veces no entiendo algunas cosas pero si se que la burguesía reclama su puesto donde sea, como sea y con su retórica lingüística quiere opacar siempre lo auténtico.

—¿De qué va, la mirada desde adentro? ¿Cuál es la metodología?

—La idea es no deformar, no intervenir, ser transmisor de lo que ocurre, ser uno con el contexto y respetar el lenguaje que la realidad presenta. Los sectores populares están muy golpeados por los medios que reportan, se acercan, graban, montan y listo, no se interesan por la identidad ni la dignidad del otro, en Caracas vivimos un tiempo muy acelerado que conlleva a que no nos detengamos a pensar o apreciar aquello que nos conmueve. Eso se refleja en la mirada y mirar desde adentro es representar lo que tenemos de la mejor forma posible, no mostrar el rancho para complacer a los morbosos.

Ganador del festival comunitario de cine “Cumbe”

—Coméntanos sobre tu participación en el festival de cine cumbe

—Después de que el documental Tiempos de lucha recorriera algunos 15 países de manera independiente y sin apoyo de los entes encargados para ello, decidimos participar en el festival y muy emocionados porque San Agustín es un epicentro cultural muy importante en la gran Venezuela. Obtuvimos una mención por montaje y fotografía lo cual nos llena de orgullo pues trabajamos 2 años y un poco más en la realización total de la obra y no habíamos tenido impacto en nuestro territorio, allí nos hicimos sentir y continuamos trabajando por la reinvención de los discursos y el imaginario visual distinto.

— ¿Qué se viene en el trabajo documental de Jesús reyes?

—Por lo momentos he hecho parte de la cámara de un documental de Thierry Deronne que se va a llamar Nostalgias de futuro, hago imágenes sobre la corporalidad en el baile de la salsa y trabajo en un proyecto grande que cuando vea luz será maravilloso.

Transmisor de lo que ocurre

—Top 5 de espacios, comidas o vivencias de la ciudad de Caracas

—El torero en la calle Maury de Catia también conocido como la perolera, bar de antigüedades donde se toma cerveza y se escucha música vieja.

—La plazoleta de San Agustín, sitio para encontrarse con mucha gente del medio artístico, allí siempre se enciende la chispa de la creación.

—La plaza El Venezolano y su tradición de la salsa con mi gente bella de la 3ra edad.

—La Cinemateca Nacional es un buen lugar para disfrutar de la variada programación cinematográfica que se puede ver de un cine no comercial.

—Al lado de la casa de las pastas por allí en La Baralt en las mañanas venden unas arepas a 1$ con 2 y hasta 3 contornos que con una sola uno pasa la mañana tranquilo. Son muy buenas.

ÉPALE 469