Juan calzadilla: La poesía reconocida como ciencia

Por José Javier Sánchez • malaslecturasccs@gmail.com / Fotografía Archivo

Es el poeta más joven dentro de los escritores vivos del país y lo seguirá siendo por muchos siglos porque su elocuencia no es de esta dimensión. Su versatilidad es característica de las generaciones más osadas de la historia de la literatura. No se trata de que yo pase a ensalzarme en un ejercicio ególatra alabando cada atributo del poeta. Sus poemas se defienden a sí mismos. Una vez puestos sobre el papel, Juan carece de autoridad ante tan alta vastedad y ellos sencillamente se hacen a la calle.

He allí uno de los grandes atributos de su poesía que ha trascendido el surrealismo como poética y se abre a otros universos. El poeta Juan Calzadilla, nacido en Altagracia de Orituco, en 1930, acaba de recibir el Doctorado Honoris Causa por el Ivic, Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, lo que nos permite desde este grado reconocerlo como un científico del arte y la palabra porque lo cierto es que Calzadilla es nuestro gran patafísico universal.

Pero usted no debe conformarse con lo que escribo de tan mala manera. Es menester apreciado lector que usted aplique el método científico a la obra de este genio venezolano. Y a continuación aclaro que la catalogación de genio no tiene nada que ver con cáncamos, cuerdas, bisagras o palancas ni mucho menos al antiguo oficio de halar cuerdas, mecates, bolas, que de hacerlo con el poeta de seguro me depararía su condena tácita en un absoluto silencio.

Lo osado en este terreno sería absorber al poeta desde la fuerza y profundidad de su propio lenguaje y desde su confrontación con la ciudad, con la mueca citadina, con la desnudez con la que asume la tragedia del ser que habita urbanizaciones, barriadas, quebradas o simplemente bancas de nuestras plazas públicas y que tienen la eterna obligación de sobrevivir el karma urbano.

Su título honoris casuístico que bien ha merecido, nos obliga a sugerir la aplicación del método científico a la vasta obra del poeta y ello requiere necesariamente de una fase de observación y qué mejor manera de aplicarla que adentrándonos en parte de su obra.

El mejor homenaje que podemos brindar a Juan Calzadilla por haber recibido este título en uno de los centros de investigación científica más importantes del país es leerlo con estricta voracidad.

Para ello la editorial Acirema nos presentó en 2019 su libro La condición urbana. Obra poética conformada por una antología que nos invita a establecer un diálogo desde distintas lecturas en las cuales desde su investidura de ser humano, de acucioso lector, crítico y poeta perfila, establece diálogos, afrentas, reflexiona, y se reencuentra con nuestra vasta poesía del siglo XX la cual es homenajeada por sus imágenes, hipertextos, versos, aforismos y esa infinita posibilidad de reescribirse, renovarse y redimensionarse, la cual es alcanzada por nuestro poeta para gloria y goce de lectores de distintas generaciones de nuestro país y del mundo.

Este monstruo, la ciudad

Este monstruo te tiene en el firmamento

de su boca. Te moldea, te reabsorbe

como el papel secante. Ah, crece

a costa de excavar

bajo el suelo fino de tus párpados.

Te vigila

Alimenta la opacidad triste de tus sueños

Te habita por dentro. Te viene con cuentos

y ladra en ti tan pronto descubre

que tus argumentos son los mismos del perro.

ÉPALE 431