Kitipun

Por  Humberto Márquez / Ilustración Erasmo Sánchez

Me encanta la lírica de bachata de Juan Luis Guerra mezclando merengue y bolero, desde aquellas Burbujas de amor que compuso mientras leía Rayuela de Julio Cortázar, hasta este compendio de darlo todo por amor, tanto que bien podría llamarse “Todo lo que tengo es tuyo…” como canta el coro en ese estribillo de entrega total, aunque prefiero el nombre de Kitipun, esa suerte de onomatopeya de cómo respiran los corazones enamorados. “Y cada vez que yo te veo caminar, mi corazón… Retozón, hace ¡pum!, ¡kitipun!, ¡kitipun!”.

En ocasión de mi única entrevista con él, el 3 de octubre de 1990, le insistí en que antes de cantante era poeta y de los buenos, y no podía ser de otra manera, de hecho estudió Filosofía y Letras en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, antes de la guitarra y teoría musical en el Conservatorio Nacional de Música, y luego en Berklee College of Music de Boston. Recuerdo que llegué tarde a esa rueda de prensa por andar con el rumberto incorporado la noche anterior, cuestión que devino en suerte, porque fue la única entrevista exclusiva que salió al día siguiente, la hice caminando desde el viejo Ateneo, hoy Unearte, hasta el antiguo Hilton. Confesó que se inspiró en Neruda para escribir Como abeja al panal y ante la pregunta: ¿Mucha novia Juan Luis? ¡Nooo… cuidado y te oyen atrás, mira que ahí viene mi mujer y me mata!…

Como que era verdad lo fiel porque treinta años más tarde confiesa que Kitipun es para su esposa: “Kitipun es una bachata romántica y muy moderna. La letra es divertida y narra posesiones personales compartidas con mi esposa, una forma de decir: todo lo que tengo, aún las cosas más sencillas y cotidianas, ¡son tuyas!”.

En Kitipun se fusionan la bachata, la literatura, la gastronomía y hasta el Toblerone con todo lo que quiere compartir con la amada. Para Anika Fuloria en Pórtico al mundo hispano; “La canción bachata es más que una canción de amor. Es un reflejo de cómo Guerra valora a las personas más que a las posesiones. En lugar de querer dinero y fama, él quiere felicidad y amor…

Épale 486