La Bienal de los Pueblos en Resistencia: Una trinchera de la imaginación

Nuevamente Venezuela se arma de colores para desafiar los molinos del absurdo con creatividad en un encuentro que agrupa a 125 artistas de todo el mundo

                                 Por María Eugenia Acero Colomine@andesenfrungen                                Fotografía Mairelys González@mairelyscg27

El compromiso de la Revolución Bolivariana por invertir de manera tangible en la cultura ha generado espacios de encuentro y creación de gran significado y envergadura. Uno de esos puntos de comunión y reflexión colectiva ha sido la Bienal del Sur, Pueblos en Resistencia

Desde el año 2015, la Bienal del Sur, Pueblos en Resistencia, se ha concebido como un espacio contestatario, en el cual el trabajo creador se convierte en el eco de las voces individuales y colectivas, que a través de su obra artística se han comprometido abiertamente con la justicia social, la igualdad, la equidad y la solidaridad para con los pueblos en lucha. En esta edición, 121 artistas de 27 países han sido invitados a participar en una muestra digital y presencial. Quienes no puedan asistir al museo de Bellas Artes, pueden ingresar a través de la página www.bienaldelsur.gob.ve o escanear un código QR que les dará acceso directo de manera digital a las obras de 121 artistas visuales de 27 países. Oscar Sotillo, del equipo organizador, nos contó que en el proceso de curadoría, participaron artistas de Túnez y de Ecuador. En resumen, esta es la convocatoria más importante del arte en Venezuela, y tiene una gran repercusión a nivel mundial.

La guatemalteca, Ilka Oliva, participa con su obra En la arada

Territorialidades palpitantes

Natalia Rondón es una artista visual, y ha participado en todas las ediciones previas de la bienal. En esta ocasión presenta un video arte llamado “Territorialidades palpitantes”, un tema que siempre ha abordado. “Latinoamérica está unida, en resistencia, en una lucha territorial. Se enfoca en las guerras, las luchas de poderes. Son los territorios los que tienen las riquezas. Esa sucesión de sellos que presento tiene que ver con los pueblos y la gente. A través de los sellos aparece palpitando, de derecha a izquierda, un territorio que está vivo, latiendo constantemente por todos los acontecimientos que se presentan y más en este momento de pandemia. El territorio se hace lugar en la medida en que la gente lo habita. Este videoarte tiene una producción sonora de Francisco Issa.

La experiencia de participar en la cuarta bienal del sur es muy satisfactoria, ya que uno siempre está en constante creación y con pandemia hemos pensado más de la cuenta”.

Natalia Rondón nos trajo territorialidades palpitantes. Foto cortesía

Añoranzas

Giorgianna Abreu, de Venezuela, es estudiante de la Universidad Experimental de las Artes, en el PFG de artes plásticas, mención medios mixtos. “Comencé en 2010 en la fotografía e inicié mis estudios superiores en Unearte en 2017”.

El performance artístico también es parte de las exhibiciones en la Bienal

“Añoranzas es una propuesta que trata de emular de una manera simple esos anhelos en medio de una circunstancia donde existen diversas incertidumbres, sucesos y acontecimientos que puedan afectar a cada persona. Referente a la Bienal del Sur, puedo decir que para mí fue una noticia inesperada haber sido seleccionada. Mi propuesta es un video performance que dura 3:57 minutos y fue realizado dentro de una habitación. Se hizo a finales de 2020, cuando se comenzaba a flexibilizar un poco más la salida al exterior. Trata de reflejar de una manera muy íntima todas las sensaciones de una persona en el contexto de la pandemia. Específicamente todas las ideas que se llevan a cabo durante el aislamiento preventivo, sobre todo a principios del año 2020 cuando comenzó esta coyuntura. De esas situaciones que se hayan entre la vida y la muerte. El aislamiento que nos impide estar en contacto con nuestra familia, amigos y entorno. Además trata de emular cómo la situación económica es parte de eso: la ida de los seres queridos, la añoranza de encontrarse, salir y ver gente cerca; también la economía. Cito el pensamiento “el dinero es efímero y la vida es efímera”. A manera de reflexión, este tipo de contextos nos permiten reflexionar, accionar para que no permitamos que estas coyunturas nos hagan decaer: seamos artistas o no. Esto lo señalé en un conversatorio llamado ‘Espacios que unen y espacios que separan’, donde participamos Luis Galindez, Pavel Ruíz y mi persona de Venezuela, y Gustavo Aragoni de Brasil. Compartimos grandes visiones y grandes lenguajes. Es importante que los artistas tengan contacto con otros. Desde nuestros lenguajes podemos tener puntos comunes. Ante esta coyuntura política, social y sanitaria seguimos luchando, resistiendo y continuando la vida, el arte y este camino que nos ha hecho reflexionar y accionar para hacer este un mundo cada vez mejor ”.

Ciudad provocadora

La caricaturista y arquitecta María Centeno participa con tres instalaciones, y agrega: “A mí la idea de la bienal me parece una maravilla. Sobre todo, porque yo creo en la integración desde la base. No creo en la integración desde los gobiernos y las diplomacias. Qué mejor integrar desde el pueblo, desde las acciones culturales, de la gente que está haciendo arte. Me parece una cosa maravillosa. La obra con la que estoy participando es una obra que yo la planteo desde la crítica y desde el humor. Es una intervención radical a Caracas. Yo la he llamado ‘intervención terapéutica’.

Como artista invitado está Carmelo Raydán con 30 fotografías

Son en realidad tres intervenciones. Una, busca usar todas las faldas de Caracas como una pantalla para proyectar a todos los animales en peligro de extinción, y que han sido explotados por la caza. Al final aparece el homosapiens de género femenino que también ha sido sometida a la explotación y la extinción.

A mí la idea de la bienal me parece una maravilla. Sobre todo, porque yo creo en la integración desde la base. No creo en la integración desde los gobiernosy las diplomacias

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La otra busca corregir entuertos sobre la simbología de los monumentos de Caracas. Tomamos el Obelisco de Altamira y el falo en la Plaza el Venezolano. Mi propuesta es cortarles la punta a los dos y ponerles unos envoltorios de látex para que no se reproduzcan ni física ni simbólicamente.

La tercera intervención es hacer una galería de imágenes de mujeres artistas en el fondo del río Guaire: tomar todas esas artistas que han sido sumergidas en el olvido. Hacer una galería con sus obras en el fondo del Guaire y organizar tours con esnórquel para que la gente vea sus obras. Al final, un monumento a la arquitecta desconocida, en honor a todas esas arquitectas cuyas obras han sido olvidadas o adjudicadas a sus maridos y socios.

Mi obra es un ejercicio de intervención simbólica de la ciudad de Caracas para denunciar los entuertos que hay”.

María Centeno propone intervenir la ciudad con humor

Tributo a Carabobo

Alexander Buseth nos habla de su obra: “El trabajo se trata de una alegoría a la guerra de independencia venezolana, en el marco del bicentenario de la Batalla de Carabobo. Es una exploración de técnicas tanto prácticas como teóricas. Es impresionista y cubista, con un estudio del ambiente y las costumbres de la época; y un punto de estudio artísticamente hablando, de la metáfora del pensamiento latinoamericano y sus alternativas ante el siglo XXI. Es una transformación de las visiones tradicionales o decolonialismo. No propongo una idea, más bien es un estudio prolongado de la venezolanidad, que todavía insiste en las formas y el color como medio de expresar el pensamiento, donde se mezcla lo tradicional y lo clásico, con una visión moderna y contemporánea”.

Ese encuentro se erige en punta de lanza para la reflexión, la denuncia y numerosas propuestas por un mundo mejor y más humano

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“Mi participación en la bienal es una nueva experiencia para muchos y algo que hasta ahora hemos comenzado a digerir. Todo ha salido bien, hasta ahora y esperamos reunir a varios artistas con trabajos y ‘aspectos’ en común. Para mí la bienal es una conclusión de una etapa de trabajo experimental que ha dado resultados interesantes y la oportunidad de mostrar algo de mi obra”.

Alexander Buseth nos llevó de vuelta a Carabobo

Arte en resistencia

Cada dos años, Venezuela se convierte en el epicentro de un hervidero de creatividad que agrupa a artistas y creadores de todo el mundo. Ese encuentro se erige en punta de lanza para la reflexión, la denuncia y numerosas propuestas por un mundo mejor y más humano. Extendemos la invitación a disfrutar de este importante hito cultural que desafía el bloqueo con imaginación.

Kelvin Arévalo también es parte de las exhibiciones con su bordado irreverente

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