La buena vida es urbana

Un grupo de jóvenes se lanzó a apropiarse de las calles todos los martes en la noche mediante la práctica de pícnics urbanos en los que humanizan las plazas con alimentos sanos y buenas energías

                                       Por María Eugenia Acero Colomine@mariacolomine                                           Fotografías Alexis Deniz • @denizfotografia

Un martes cualquiera, a las siete de la noche, algunos  transeúntes caraqueños apuran el paso para llegar rápido a sus casas. El sereno se va apropiando de las calles mientras el manto de la oscuridad nocturna se adueña de todos los rincones. La soledad se pasea triunfante por cada esquina al tiempo de que los segundos advierten que si uno no llega rápido a casa, se lo comerá la bruja. Así, en plena Caracas de 2022 nos encontramos con que la capital de Venezuela se asemeja más a un pueblo de las regiones que a una metrópolis cosmopolita. Sin embargo, diversos factores han contribuido para que la vida capitalina comience a activarse a pesar de las dificultades que a todos nos atañen. Las políticas en materia de seguridad han logrado generar en el ciudadano, una nueva visión de los espacios de la misma, una nueva geografía, logrando converger a varios caraqueños de distintas parroquias en estos espacios.

Se comparten y saborean alimentos sanos

Rituales citadinos

Teniendo este panorama, un grupo de jóvenes decidieron romper con este sistema a su manera. Todos los martes a las siete de la noche se reúnen en cualquier plaza de la ciudad para celebrar un momento de comunión con los ciudadanos y con la comunidad. Emulando el ceremonial de la última cena, cada participante lleva alimentos veganos preparados en su casa, frutas, postre o bebidas, y se organizan para repartir entre todos el manjar. En cuestión de minutos la multiplicación de los panes obra el milagro, y todos disfrutan de “la mejor cena de la semana”, como suelen definir los organizadores de los pícnics su particular evento. El compartir hace que por un par de horas la plaza desierta se ilumine de vida y adquiera otro color. Quienes asisten a estos pícnics urbanos normalmente terminan haciéndose amigos, arman otras iniciativas e incluso incursionan en la bicicleta, medio de transporte que suelen usar quienes asisten a estas actividades de calle.

El periodista mexicano Eduardo Orozco fue el artífice de esta original idea. Hace catorce años, mientras vivía de corresponsal en Venezuela, advirtió que la gente no compartía de noche en las calles. Orozco notó que la gente en Caracas solo seguía la rutina del trabajo sin mayor variedad. A partir de esta realidad, se ingenió junto con otros amigos, como Zobeida Guzmán, Yuri Paz, María Mercedes Carlier y otros más, tomar una plaza y compartir comida sana, cantar, jugar y animar el espacio. La idea automáticamente agarró vuelo y así surgió el movimiento Ser Urbano.

La plaza de Los Museos se llenó de sanos y deliciosos sabores

Manual de urbanidad

Masaya Correa, organizadora de Ser Urbano, advierte: “Los pícnics urbanos son una actividad política. A partir de un compartir lúdico estamos diciendo que los ciudadanos somos los dueños de la ciudad, y tenemos derecho al sano disfrute y compartir. Con esta actividad le estamos regalando vida y seguridad a nuestros espacios. También hacemos pícnics pioneros, en los que descubrimos nuevos rincones para compartir.”

María Alejandra Sosa, de un Ser Urbano.

Así, Ser Urbano empezó a tomar cuanta plaza y esquina se le atravesara por Caracas para regalarle un par de horas de alegría. Las redes sociales se encargaron de difundir la iniciativa, y el movimiento empezó a hacerse cada vez más célebre. El perfil de los asistentes a esta actividad suele ser de estudiantes y jóvenes profesionales con inclinaciones ecologistas, amor por la bicicleta, vegetarianos y comeflores. Una de las participantes de Ser Urbano, por ejemplo, es Vanessa Blanco, estudiante de artes y educadora. Ella prepara postres veganos sin gluten, ofreciendo así una alternativa gastronómica diferente.

El movimiento Ser Urbano no se quedó solo en los pícnics, y avanzó en crear otras actividades de calle originales como la guerra de almohadas, Parking Day, la Semana del Peatón, la Batalla de Burbujas, Pictionary Urbano y más. Debido a que el movimiento es un gran defensor de la bicicleta como medio de transporte ecológico, muchos de los miembros de Ser Urbano evolucionaron a desarrollar otras iniciativas de calle como la Masa Crítica (concentración de bicicletas que ruedan juntas por la ciudad una noche al mes) y otros grupos ciclísticos como Bici Mamis, Bici Zen y el Movimiento Revolucionario de Ciclismo Urbano, por mencionar algunos grupos. Algunas de las actividades más resaltantes de la movida a lo largo de estos años han sido las rodadas nudistas y los pícnics temáticos. Algunos miembros de Ser Urbano han hecho contribuciones significativas a la configuración de la ciudad. Por ejemplo, la ciclovía de Los Chaguaramos es una consecuencia de la solicitud de los ciclistas urbanos por un espacio en las vías, y muchos de los Seres Urbanos han participado en conferencias y simposios sobre la toma de los espacios en la ciudad y alternativas de convivencia urbana.

Hemos venido trabajando en la necesidad de que el ciudadano entienda que el espacio público hay que ocuparlo

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María Alejandra Sosa, de Ser Urbano, agrega: “Hemos venido trabajando en la necesidad de que el ciudadano entienda que el espacio público hay que ocuparlo y hace catorce años se dio por primera vez un pícnic en un espacio público de la ciudad. Se hace todos los martes a las siete de la noche en cualquier plaza o lugar que creamos que se pueda hacer la mejor cena de la semana. Nosotros decimos que la mejor cena de la semana es la que se hace en el espacio público con los panas, con la comida y bebida saludable que cada uno trae cada noche en cada pícnic para compartir. Fueron catorce años ininterrumpidos hasta que llegó la pandemia. Sin embargo, el 28 de diciembre de 2021 retomamos con fuerza porque sentíamos la necesidad de volver a vernos, de volver al espacio público en medio de la distancia y de las medidas de bioseguridad pero con esa urgente necesidad del encuentro.

Hemos vinculado a las actividades de Ser Urbano no solo los pícnics, también las guerras de almohadas, las tardes de hula-hula

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En lo particular, para mí los pícnics urbanos fueron el punto de apoyo para un emprendimiento que llevo a cabo y es el Bici Gourmet Caracas. Yo venía a los pícnics y una amiga me dice: ‘Deja de regalar tu comida. Te gusta andar en bicicleta, cocinas rico…vamos a emprender’. Así surgió en el contexto de un pícnic,  este emprendimiento gastronómico que une dos pasiones: el amor por las artes culinarias y por el ciclismo urbano.

Hemos vinculado a las actividades de Ser Urbano no solo los pícnics, también las guerras de almohadas, las tardes de hula-hula y así. Son actividades que queremos retomar. Hay mucha gente que se ha venido vinculando para darle continuidad a este proyecto”.

—¿Cómo han hecho con la seguridad en la calle?

—Nosotros siempre apostamos a que la seguridad viene dada en la medida en que el ciudadano también ocupe el espacio público. Entendemos que a veces sentimos que Caracas es insegura, pero si nosotros nos escondemos y no ocupamos el espacio público más insegura va a ser. Por supuesto, la iluminación es importante. Normalmente tratamos de hacerlo en espacios
iluminados.

Elizabeth Medina y Masaya Correa, agregan: “Una vez se nos pegaron unos policías con la excusa de que ‘nos querían cuidar’, y más bien todo el mundo se sintió inseguro. Nada te desaparece más la sensación de seguridad que un policía al lado”.

Julio Mendoza añade: “Los fundadores de Ser Urbano aseguran que en todo este tiempo no han sido agredidos por nadie ni se ha visto vulnerada su seguridad”.

Víctor Díaz, quien se llegó en bici con su perrito, asegura: “Es una forma bastante bonita de retomar los sitios públicos, de demostrar que se puede estar tranquilo en un sitio. Aquí comparte todo tipo de personas. Llevo más de diez años viniendo a los pícnics”.

El promedio son jóvenes universitarios

Vivir viviendo

De una forma lúdica y original Ser Urbano ha venido haciendo un trabajo silente demostrando que el poder de generarnos buen vivir reside en el pueblo. Somos bienvenidos a hacer uso de nuestros poderes creadores para ejercer nuestros derechos ciudadanos y conducir los destinos de nuestra ciudad.

En esta edición del pícnic el grupo fue de gala

ÉPALE 449