La cofradía de José Pékerman

Por Gerardo Blanco • @GerardoBlanco65 / Ilustración Justo Blanco

El proceso del prestigioso entrenador argentino José Néstor Pékerman, fue presentado por la directiva de la Federación Venezolana de Fútbol, encabezada por Jorge Giménez, como la oportunidad inigualable para dar un nuevo aliento a las selecciones nacionales. El técnico, tres veces campeón del mundo con Argentina en las categorías menores, no venía solo con el propósito de dirigir a la Vinotinto absoluta, sino con la responsabilidad de reestructurar el trabajo que venía realizando la FVF en las selecciones de formación.

Se suponía que los principales beneficiados de la sabiduría, y la enorme experiencia de Pékerman, sería la propia FVF y sus miembros, entre los cuales figuran centenares de entrenadores venezolanos que pueden abrevar en las ideas, los sistemas de trabajo y la metodología del nuevo seleccionador nacional.

Pero el reciente e inesperado nombramiento del exdefensor argentino Fabricio Coloccini, como entrenador de la selección nacional sub-20, en nada beneficia al desarrollo y crecimiento del fútbol nacional ni de los DT locales.

Nadie discute los pergaminos de Coloccini como jugador. Fue un destacado zaguero, campeón mundial sub-20, y medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. Y vistió las camisetas de clubes de renombre mundial como: Boca Juniors, Milan y Atlético de Madrid. Pero formando jugadores no tiene trayectoria alguna, pues, apenas se retiró de las canchas el año pasado.

Es completamente absurdo que la FVF le vaya a pagar a Pékerman y a sus ayudantes, para que contribuyan a la formación de entrenadores como Coloccini. La transferencia de conocimientos que debería favorecer a técnicos nacionales, se utilizará para fortalecer la carrera del ex jugador argentino.

Si se quiere que la presencia de Pékerman en el país tenga verdadero impacto en el tiempo, habría que rodearlo de técnicos venezolanos que lo acompañen, no en la Vinotinto absoluta, formen parte del equipo de trabajo que conducirá a las selecciones menores y se alimenten de su sabiduría.

Es lo que está haciendo la Federación Venezolana de Baloncesto, con la presencia de otro entrenador de prestigio mundial, como lo es el también argentino Fernando Duró. La diferencia es que, este último está ayudando a formar a los entrenadores nacionales de básquet, dándole oportunidad a que crezcan a su lado con un método y un sistema de juego compartido.

La FVF no puede permitir que las selecciones menores se conviertan en franquicias, para beneficio de quienes necesitan engordar el currículo de entrenadores que vienen de paso.

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