La comunicación social en los abismos del Metaverso

Diversas miradas observan con entusiasmo y recelo a la vez, la vorágine tecnológica que se ha apropiado de la comunicación masiva, siempre bajo el signo del monopolio y la manipulación

Por Marlon Zambrano • @marlonzambrano / Fotografías Archivo

Facebook acumuló mil novecientos sesenta millones de usuarios diarios entre enero y marzo de este año, veinte millones por encima de lo previsto por los analistas, y treinta y un millones más respecto al trimestre anterior (más o menos el 30% de la población mundial), mientras que en total se calculan unos tres mil ochocientos millones de usuarios de redes sociales en general. Para enero de este año, La India poseía la mayor cantidad de usuarios del planeta (trescientos veintinueve millones), seguido de Estados Unidos, Indonesia y en cuarto lugar Brasil, dando la cara por América Latina, con ciento dieciséis millones de usuarios.

Una sola entidad (y su universo de intereses), acopia y mediatiza la comunicación de casi la mitad de la población del mundo

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Tras su conversión en META (que reúne a Facebook, Instagram, WhatsApp, Messenger y Oculus) en octubre de 2021, el conglomerado que lidera Mark Zuckerberg alcanzó ingresos por el orden de los veintisiete novecientos ocho millones de dólares, un 7% por encima a la del primer trimestre del 2021.

De Facebook a TikTok, cada vez los medios son más grandes y superficiales

Es decir, una sola entidad (y su universo de intereses), acopia y mediatiza la comunicación de casi la mitad de la población del mundo, mientras uno se desvela intentando que la crónica que nos mandan a redactar tras la reunión de pauta, cumpla tajantemente con la tríada sagrada del lead cuerpo y cola.

El futuro es ya, y lleva pandemia, cuarentena, despotismo y neocolonialismo, hambre y pobreza, resistencia y lucha de clases, Netflix y TikTok.

Los cambios que se han producido en la comunicación durante lo que va del siglo XXI, han resultado deslumbrantes y vertiginosos. Para algunos favorables, para otros desalentadores.

Ayer como hoy, se mantiene la ecuación que incluye a los dominantes y a los subyugados, con la diferencia de que hoy todos son casi más visibles, y están más permeados por el vocerío impuesto desde las redes sociales donde hablan, a la vez, los optimistas, los conjurados, los conspiranoicos, los epistémicos, los banales, los dictadores, y en general, el fraccionamiento y la hibridación de la sociedad con sus ácratas y sus prejuiciados.

Metaverso, el acopio de Zuckerberg que domina el planeta

Dejar de ser sumisos

La periodista y docente Cristina González, Premio Único Simón Bolívar del Premio Nacional de Periodismo 2020, nos decía hace poco: “Yo creo que en este momento tenemos que buscar algunas palabras que nos orienten, porque la contrainformación, la desinformación y la saturación de información, no nos permiten pensar con claridad. Siento que hay que serenarse, redefinirse, pero antes de hacerlo con las instituciones que están vueltas leña en todas partes del mundo, hay que desconectar por un rato el cerebro límbico, y conectarnos con el hemisferio izquierdo, pero también con el derecho, porque en la intuición, vamos a tener que buscar qué es lo que creemos que creemos, y hacer un ejercicio al más puro estilo de Vicente Romano en su libro La formación de la mentalidad sumisa, para dessumizarnos, aunque suene raro”.

Inquieta, aguda y siempre militante de la profesión, pero con mirada crítica, la galardonada catedrática de la comunicación venezolana considera que, “tenemos que mirar lo que está prevaleciendo en este momento. Cuando tenemos institutos como el MIT (Instituto de Tecnología de Massachusetts) y el Tavistock creando una cosa que se llama reingeniería social, que no es, sino ver cómo manipulan el pensamiento y las necesidades, te podrás imaginar lo que tenemos que enfrentar. Pero, por otro lado, está el Silicon Valley, planteándose el transhumanismo, que no es otra cosa que desafiar al dios en el que cada quien cree, para crear la inmortalidad”.

Debemos preguntarnos, advierte, si queremos seguir buscando la verdad, “si quiero seguir estudiando periodismo o aprendiendo o ejerciendo, y después empezar a ver en qué área desarrollarme en todas estas tecnologías, buscando estructurar una propuesta para nuestra universidad, de una facultad de ciencias de la comunicación en donde se impartan todas estas disciplinas que no podemos obviar, ya que, en la estructura mediática y la ‘corporatocracia’ de los medios de comunicación, hay un profundo interés por imponer estas nuevas teorías”.

La guerra entre Rusia y Ucrania es un caldo de cultivo para las nuevas manipulaciones

El ritual

Clodovaldo Hernández, cronista y poeta y Premio Nacional de Periodismo 2018, nos recomendaba diferenciar el antes del ahora, para encarar el periodismo que vendrá.

“El ritual de comprar el diario y sentarse a leerlo en algún momento del día, prácticamente ha desaparecido. Se estima que al menos dos generaciones ni siquiera tuvieron esa costumbre alguna vez: los llamados millenials (que actualmente tienen entre veintitrés y treinta y ocho años), y los posmillenials, que están entre la adolescencia y los veintidós. Una tercera generación, la llamada X, nacidos entre principios de los sesenta y finales de los setenta, sí vivió la época de los diarios de papel, pero se ha visto obligada a adaptarse a las nuevas tecnologías”.

Hoy hay infinidad de actores sobre el escenario, y ya ni siquiera los hechos tienen que serlo para que sean considerados como tales

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Recordaba Hernández, que a lo largo del siglo XX, los medios de comunicación tuvieron el monopolio de la información. “Los hechos eran tales, si se difundían a través de un aparataje manejado por expertos. Hoy hay infinidad de actores sobre el escenario, y ya ni siquiera los hechos tienen que serlo para que sean considerados como tales, sino que basta con que se difundan el suficiente número de veces o que se simulen mediante falsos videos y montajes fotográficos”. En esa cacería de fake news y recuerdos inventados, pero sin nostalgia, piensa en la posibilidad de que el periodismo desaparezca definitivamente como profesión, al menos con la forma que ha tenido durante el siglo XX y los primeros años del XXI. El otro escenario que observa es el de, “un resurgir producto del caos, generado por la acción conjunta de los nuevos medios digitales y las redes sociales. En un ambiente tan fuera de madre, es posible que la gente empiece a valorar de nuevo el periodismo, y que haya profesionales decididos a atender esa necesidad”.

Para Umberto Eco, “las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas…”

No deja por fuera el impacto de esa realidad sobrevenida, impuesta por la pandemia: “Por supuesto, que eso dependerá también de los nuevos cambios tecnológicos que puedan instaurarse en los próximos tiempos, ‘avances’ que se dan, paradójicamente, en un escenario mundial de regresión histórica en términos económicos, sociales y políticos”.

Cada vez los monopolios de la comunicación son más restringidos y poderosos

La revolución 4.0

Rocy Albarrán es socióloga, emprendedora y apasionada de la comunicación, y para ella hay una “evolución tecnológica” evidente, avasallante, que desde ya tiene nombre ascendente: la web 4.0, marcando el norte hacia la realidad virtual, las búsquedas por voz, y mayor participación a través de aplicaciones para darle solución a diferentes problemas de la vida cotidiana.

“Yo creo que el periodismo, debe fortalecerse en cada una de sus áreas, para tener un impacto real en una población específica. Las comunicaciones se van a desmasificar, y van a aparecer periodismos más locales, experiencias más cercanas. Es importante que cada virtud que tienes como periodista, la puedas afianzar aún más. Si tienes una gran fortaleza en periodismo radial, que te hagas el mejor, y más si te geolocalizas, si hablas de sucesos o noticias específicas de una región, porque vas a tener mayor impacto”.

Dedicada a la investigación sobre los públicos y su consumo de medios de comunicación, cree que, en la medida en que se acerque el mundo 4.0, las personas van a valorar más la geolocalización para comprar productos, consumir noticias, y saber su realidad más cercana. Va a ser esencial para el periodismo que viene, como quedó en evidencia con la pandemia.

“Hasta ahora las, tecnologías 2.0 y 3.0 han sido para una generación que tenía que ir hacia allá. Te enfocaste en Facebook, y cuando le agarraste el gustico llegó Instagram, que cuando te gustó le salió TikTok. Es un tema en el cual la generación que no es propia del mundo tecnológico -ni millenials, ni generación Z-, se siente en un ir constantemente hacia las cosas que se están inventando. Creo que esta revolución del 4.0 va a plantear que sigas haciendo lo que haces, sin necesidad de una pantalla para llegar a la aplicación, e incluso, si tienes instaladas las herramientas en tu carro o tu casa, puedes hacer las búsquedas por voz e ir aprendiendo viendo videos a través de pantallas interactivas y realidad virtual. Eso va a ampliar la cantidad de usuarios, porque va a permitir a generaciones desinteresadas conectarse con sus familiares, como está pasando con la plataforma Zoom. Mucha gente ya se entrenó con la cuarentena”.

El viejo arte de leer el periódico, una nostalgia de Clodovaldo Hernández

ÉPALE 460