La Copa América de Neymar

Por Gerardo Blanco • @GerardoBlanco65 / Ilustración Justo Blanco

Mientras la Eurocopa ha mostrado en cada jornada partidos de una dinámica inagotable con equipos que defienden y atacan con igual empeño, en la que cada llegada al arco rival es una promesa de gol, la Copa América, en cambio, ha sido una sucesión de juegos soporíferos.

Las situaciones de gol son escasas al punto que algunos de los mejores artilleros del mundo como Lionel Messi, Luis Suárez, Edinson Cavani, Luis Muriel o Duván Zapata apenas han ofrecido pinceladas de su indudable capacidad para perforar las redes.

La falta de público en los estadios y hasta el pésimo estado de las canchas, denunciadas por el propio astro brasileño Neymar, seguramente han influído en la mediocridad del torneo. Solo Neymar se ha salvado de la gris tesitura de otras estrellas. Sus ganas de conquistar con Brasil su primer título en la Copa América, pidiendo la pelota, apareciendo por todos los frentes del ataque para dirigir las maniobras con su pase o un certero disparo al arco marcan una gran diferencia.

Su entusiasmo es la más consecuente alegría de un torneo con pocas imágenes para el recuerdo.

Suárez y Cavani se marcharon de Brasil, tras la eliminación de Uruguay en tiros penales, por la puerta trasera. La celeste del maestro Óscar Tabárez muestra signos de agotamiento. Desperdició en el torneo a sus consagrados mediocampistas y fue incapaz de sacar provecho de dos de los mejores artilleros del planeta.

La salvación del torneo sería la final cantada entre Brasil de Neymar y Argentina de Messi. Este partido decisivo, que no se pudo ver en el Mundial de Brasil 2018 ni en las cuatro ediciones más recientes de la Copa América, es el sueño de la CONMEBOL. Los antiguos amigos y compañeros en el Barcelona, y los mejores representantes de la gambeta, la picardía y el fútbol-arte de suramérica enfrentados por la gloria de ser el campeón con su respectiva selección.

Neymar solo ha podido ganar la medalla de oro en los pasados Juegos Olímpicos de Río, pero Messi sigue buscando un título con Argentina que lo encumbre al pedestal de Diego Maradona.

Venezuela, por su parte, se fue de la Copa América sin clasificar por primera vez a la segunda ronda, tal como lo había hecho en cuatro de las últimas cinco ediciones. Los contagios de la Covid-19 y las bajas por lesión de figuras estelares como el goleador Salomón Rondón impidieron a la Vinotinto ofrecer su más acabada expresión en la cancha.

El técnico lusitano, José Peseiro, se las apañó con una selección alternativa que dio batalla hasta el último partido contra Perú. El equipo mostró compromiso, orden táctico para defender y atacar, pero faltó la alegría del gol que define los triunfos. Es la cuenta pendiente que la Vinotinto debe saldar en el futuro inmediato, si quiere luchar con éxito por un boleto al Mundial de Catar 2022, al que por ahora mira muy lejos desde el último lugar de la clasificación, con apenas tres puntos.

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