La culpa es de la producción

Por María Alejandra Martí • @maylaroja / Ilustración Erasmo Sánchez

Seguro habrás escuchado alguna vez este enunciado. En mi adolescencia llegué al mundo de la producción de eventos: coordinar elementos técnicos, artísticos, de atención al equipo de talento humano, de la puesta en escena, es algo que siempre me ha causado fascinación. De allí, comprender la gran responsabilidad que esto requiere, y el nivel de profesionalismo que debe implicar para ofrecer un buen proyecto. En torno a su rol existe todo un misticismo y por eso esta temática. Producir, “al parecer nos dota del poder de apagar fuegos” y hacer que todo marche; o por el contrario, ser el paga peos por excelencia, que además resuelve y cataliza toda la energía de quien te demanda. Esto exige más esfuerzo, detalle y preocupación.

El productor es el héroe y la heroína mítica que saca adelante, varias tareas simultáneamente, quien se vale de la diplomacia, y si produce bien, garantiza que se cumpla con lo acordado, que la gente se sienta bien atendida, de asumir los regaños que son pa’ otros, de además distribuir tareas en un equipo humano con una sonrisa en la cara, caminando de aquí para allá, es el que come de último y quien además, se queda para recoger los juguetes.

Armar una producción es una tarea compleja, en la que además, hay otros tú. Caminantes con emociones, malos y buenos días, el productor es el termostato, quien orquesta, dentro de ese mundo. Al hacer una producción comienza la carrera con el tiempo, es el momento de montar toda una ruta descriptiva, de cada momento, tarea, necesidad y asignarle responsable. Quien produce se curte en las vivencias, en los ritmos musicales, en las puestas en escena, es el ojo, la otra mirada que desarrolla potencialidades. También está quien mal obra, que por allí le dirán ladrón, hay productores que se valen del trabajo de otros para potenciarse en prestigio y en los bolsillos.

Mi parte favorita de los tres tomos que son: pre producción, producción y pos, es cuando ya termina y se va el gentío, y quedas tú sola recogiendo colillas, con el cuerpo cansado y la mente aturdida, pero con la satisfacción de que la mayoría de personas disfrutó sinceramente de lo que hiciste con cariño. Hay muchos chistes sobre ello, no sé si alguien más haya escrito, pero en el mundo abundan directores, artistas y casas productoras que se llevan las glorias, coronas de laureles y el Óscar, detrás del trabajo de todo un equipo humano  y de un productor que de paso, paga los peos.

ÉPALE 470