La danza honesta

Alexana y la danza nueva invita al reconocimiento interno propio y sincero

Por María Alejandra Martín • @maylaroja / Fotografía Alejandro Angulo • @alejandrockphoto

Nacida en el estado Monagas, Alexana Paola Jiménez es una joven venezolana que vive la danza en Caracas y en cualquier lugar. Reconoce que su gusto por el movimiento y la melodía inició desde temprana edad.

Es egresada del Instituto Universitario de Danza (IUDANZA) y en principio describe su estilo personal bajo los preceptos de la danza postmoderna. Este estilo salta a la vista en sus redes sociales donde su danza honesta es la mezcla de la estética de este tiempo y sentimientos que te invitan al reconocimiento interno y como parte de que somos de un todo.

— Breve descripción de la entrevistada.
—Soy bailarina egresada del IUDANZA en su tercera promoción en el año 2002. Me gradué como intérprete de danza contemporánea bajo las clases de los reconocidos maestros venezolanos: Luis Viana, Rafael González, Leyson Ponce, Claudia Capriles, Inés Rojas, Rafael Nieves, entre otros.

Hoy en día y después de 18 años sostengo la compañía de danza Um.gramo (Unidad de Movimiento y su peso) accionando en ella como coreógrafa, productora y también bailarina.

—Háblanos de tu estilo personal.
—Fundamento mi movimiento en la nueva danza o más bien bajo los preceptos de la danza postmoderna, la improvisación, la soltura y la danza de contacto, con estudio en la anatomía física y la geometría que esta logra, afino un lenguaje sublime, sutil y de reconocimiento de la forma seguida de la acción.

Me especialicé en la técnica de acondicionamiento físico y concientización del movimiento Pilates, logrando certificados en una de las escuelas de mayor prestigio, PhysicalMind Institute. También dirijo un centro de preparación física y rehabilitación In_Core Studio, un espacio para el entrenamiento de bailarines, atletas y todo tipo de personas, un lugar de estudio que atiende la recuperación o lesiones a través del movimiento.

—Háblanos de tu formación.
—Comencé estudios en el año 1998 en el IUDANZA, donde si bien mi carrera estaba dirigida a la danza contemporánea, la formación nos obligaba a entrenarnos, entender y utilizar técnicas como el ballet, la danza tradicional, la metodología de la enseñanza, la historia del arte, y la anatomía.

También estudio sobre los variados lenguajes del movimiento que se desarrollan a través del tiempo en función de la misma danza contemporánea. Estos caminos me llevaron a comprender que mi interés era bailar una danza más sincera y noble con mi estructura física, más sentida y menos estructurada, más intimista y menos posada, una danza honesta. Es por ello que me centro en la nueva danza como medio sincero de la comunicación.

—¿Qué significa danzar para ti?
—Ser honesta: ante quien me ve, ante lo que sentimos, en esos lugares comunes de la emoción.

—¿Tienes algún o alguna profesora que recuerdes?, ¿puedes nombrar influencias en tu técnica?
—Sí, conservo con mucho cariño, respeto y admiración las clases de improvisación que recibí como estudiante, mientras empezaba mi carrera, con el maestro y bailarín cubano Alexey Taran. De allí mucho de lo que hoy soy.

—Coméntanos sobre los proyectos en los que has participado, los que más te han gustado.
—Cada uno de los proyectos en los que he estado ha tenido un gusto distinto. Los que han tenido mayor impacto en mi carrera han sido el tiempo como bailarina en la compañía de Danza Venezolana Espacio Alterno; Caracas Roja, laboratorio dirigido por dos grandes amigos y referentes de la danza en nuestros tiempos, Rafael Nieves e Hilse León, mis proyectos con Neodanza de Caracas y la maestra Inés Rojas.

— ¿De qué va la propuesta Casa?
—Casa, es la última obra en el repertorio de Um.gramo, pensada antes de toda esta pausa social pero concebida en este año 2022. Esta obra habla del templo que somos, nos asocia al individuo ante la justificación del estar presente en una sociedad. Invita al reconocimiento interno, propio y sincero. Nos hace asumir lo grande que somos al reconocernos como uni-verso. Es una obra pensada y estructurada sobre el lenguaje de la improvisación, con una musicalización única y con seis cuerpos en la escena que siempre se están confrontando sobre lo que son, lo que necesitan ser o lo que simplemente quieren SER. Es una obra intimista y muy minimalista tocada o danzada en siete tiempos o en siete templos.

(Que bonita es esta casa: abro ventanas, saco hojitas, observo con coherencia y sentimientos encontrados, escondo costuras y ángulos pero abro sus puertas de cara al mundo presente, ausente y vibrante.)

Casa aún sigue con presentaciones en el Festival de Danza La movida, los sábados 24 de septiembre y 1 de octubre.

—¿Qué se viene en tus proyectos futuros?

—Tener un centro de estudio donde la danza sea la excusa del encuentro y reconocimiento individual y colectivo.

¿Crees que existen limitaciones en el país para el ejercicio de la práctica?
—No, considero que en el lugar del mundo donde te pares cada movimiento implica una responsabilidad. Aquí y ahora tengo la responsabilidad de asumirme bailarina de esta generación. Siento que las limitaciones y posibilidades son solo un espejismo individual.

—¿Qué consejo le darías a alguien que quiere iniciarse en la danza?
—Que se dé con todo, la danza es ahora y también será mañana. Es solo estar consciente que siempre será un esquema de vida distinto puesto que es un artista que expone su lado más vulnerable.

—¿Cómo describes esa danza honesta?
—Hablo de la danza honesta refiriéndome a ese movimiento que no copia patrones, formas y estereotipos establecidos. Para mí una danza honesta es esa que parte desde un sentido orgánico, de una pausa para respirar y accionar, de una conciencia del movimiento que habla y no grita o aturde, de un ser sincero que se sabe presente en un mundo donde todos son protagonistas en similitudes y no diferentes e individuos.

Soy honesta porque creo en los ojos presentes, en la caricia del viento, en el suspiro de la lluvia y en el poder de la palabra hecho movimiento.