La foto y el discurso

El desarrollo de la industria fotográfica dio a la humanidad el amplio conocimiento de otras realidades geográficas y sociales, como paisajes, edificaciones, hechos políticos e historia familiar

 Por María Alejandra Martín • @maylaroja / Fotografía Michael Mata• @realmonto • Archivo

La Escuela de Historia de la UCV impartió el seminario “La fotografía como fuente documental para la historia”, un viaje inicialmente por la fotografía desde su invención y el perfeccionamiento de esta caja de luz paradigmática, y cómo fue posible que una imagen que empezó a retratar presentes -como cosa de magia y hechicería-, se convirtió en una herramienta gráfica que trasmite realidades.

La fotografía se remonta a 1826 cuando el físico Joseph Nicéphore Niépce logra reproducir sus primeros retratos permanentes. Desde entonces la imagen fotográfica surge en el mundo moderno como una nueva forma de conocimiento, de expresión artística y de apoyo en el campo historiográfico y de la comunicación. Un recurso que sustenta el discurso y que puede hablar por sí mismo.

Daguerrotipo del presidente José Antonio Páez

En sus inicios se manifestó en los círculos sociales de los más pudientes, el interés colectivo por tener en las manos una copia exacta del momento, el avance hacia la modernidad, acortando distancias y ensanchando micro visiones del mundo.

En la historia de la fotografía en nuestro país, Francisco Goñiz fue el primer fotógrafo que apenas cuatro meses después de la invención de la cámara oscura, vendía los equipos para realizar fotografías en Caracas.

La historiadora Josune Dorronsoro indica una suerte de periodización en tres etapas: La fotografía elitesca, masificada y la profesional, con punto de partida en la importación inicial de dos técnicas: el daguerrotipo y el calotipo.

El calotipo, experiencia inicial de la fotografía

La fotografía elitesca (1840 hasta principios del siglo XX) con la fundación de la Academia de Fernando Le Bleux; los aportes de J. Castillo en el registro de epidemias en la ciudad, siendo el tema principal el retrato y los beneficiarios que pudiesen pagar el bien suntuoso. En 1889 se da inicio al uso de fotografía dentro de la prensa escrita, lo que marca un antes y un después en cuanto al consumo de la imagen y en 1912 el descubrimiento de la película de celuloide y la cámara de cine.

La fotografía masificada (principios del siglo hasta 1940) marcada por el avance tecnológico con la proliferación petrolera y las guerras mundiales. En 1934, el flash electrónico, el color con las películas Kodakchrome y el sistema Polaroid de fotografía instantánea blanco y negro. En Venezuela, durante los años veinte se vendieron con éxito las cámaras portátiles. En los treinta llegaron los primeros flash y en los cuarenta las Polaroid. La fotografía a color, importadas por fotógrafos residentes en el país como Manrique y Toro, y la promoción educativa del oficio. Es una etapa en donde la imagen está presente en casi cualquier espacio, los retratos se hacen más accesibles, con funciones honoríficas y conmemorativas de las familias.

Afiche electoral para presidenciales en la Caracas de ayer

La fotografía profesional 1940-1980, con antecedente en el desarrollo del uso de las imágenes es utilizada en casi todo, vendiéndola en los medios informativos y con fines publicitarios. La especialidad fotográfica se va diferenciando en la práctica y se empiezan a realizar distinciones entre los temas, técnicas y quién es el profesional o aficionado que captura la imagen. Surge el foto-estudio para la identificación ciudadana, la fotografía artística, la discusión de la fotografía documentalista y la discusión de la fotografía como documento.

La imagen fotográfica se fue haciendo perfectible para captar cada actividad de los seres humanos, y puede ser considerada una fuente que, como toda, debe pasar por un riguroso tratamiento para el sustento de un discurso. Por su registro de lo aparente, la fotografía crea un universo de interpretaciones que van más allá de la intencionalidad del ojo que la captura. Esta característica hace que aún sea tratada con sigilo por los académicos de la historiografía y como una suerte de acompañante del relato periodístico.

V. Fraíz, la importancia de la foto como fuente para el discurso histórico

Verónica Fraíz, la fotografía y la historia

Licenciada en Historia en la UCV y Magister en Historia de Venezuela de la UCAB, centró su investigación y actividad académica en el uso de la fotografía como fuente documental para la historia, por lo que afirma: “Siempre sentí curiosidad por la fotografía, lo que no sabía era cuán importante podía llegar a ser en mi área de estudio. Casi al final de la carrera fui a un archivo fotográfico y se convirtió en amor a primera vista. Durante los últimos años los trabajos de investigación que he desarrollado han estado de alguna manera vinculados con la historia de la ciudad de Caracas. Eso ha afianzado mi interés por querer indagar todo lo que esté a mi alcance acerca de la ciudad, su pasado, ¿qué existía antes de lo que es ahora? Algo similar ha ocurrido con la fotografía, que comenzó como una simple curiosidad y se ha convertido en una obsesión, una necesidad absoluta de querer indagar constantemente su historia, lo que nos dice la imagen o cómo a través de ella es posible reconstruir el pasado. Tal vez por eso mi área de investigación no se enfoca en un norte único, pero sí involucra a la fotografía en cualquier espacio posible”.

En su seminario conversaba sobre la importancia de la fotografía como un documento que nos orienta en un espacio y tiempo determinado, y ese sentido comentó: “Si sobre la mesa tenemos un daguerrotipo, una tarjeta de visita o un retrato digital, estoy segura que la mayoría de las personas serán capaces de distinguir que cada una representa un tiempo histórico diferente. Asimismo, la imagen fotográfica se puso al servicio del desarrollo a partir de la Revolución Industrial, y avanza tan rápido como la industria en general. Es por eso que desde 1839 ha sido posible documentar mucho más que sucesos políticos o sociales, también ha servido para la preservación de la memoria particular y colectiva, para generar y cultivar emociones en esos recuerdos que generan sentido de pertenencia y arraigo”.

La foto es documento ante la transformación de la ciudad

El uso de la fotografía como fuente aún representa un desafío para quienes lo promueven, ya que existen muchos prejuicios investigativos en torno a si debe ser considerado como un documento por la potencialidad que tiene a la interpretación. Por ello la profesora Fraíz sugiere: “Existen diferentes métodos científicos para el ejercicio de la investigación histórica. En todos los casos se debe ser analítico, perspicaz, ir de lo particular a lo general tratando de hacer uso de otras ciencias auxiliares. La historia se nutre por todas las fuentes en conjunto. Muchos se inclinan más hacia las fuentes escritas, tal vez por considerarse como una de las primeras, pero desde el nacimiento de la fotografía para mí no es posible concebir el ejercicio de la investigación histórica sin hacer uso de ella. Aún creo que existen prejuicios en torno a ello, pero muchos trabajamos para dejar ver que la fotografía también puede tener un rol protagónico en el ejercicio de la investigación y reconstrucción de hechos históricos. Es por eso que los discursos se sustentan con capacidad crítica, métodos rigurosos, multiplicidad de fuentes, análisis y mucha pasión por la investigación. Tal como cualquier fuente, todo está sujeto a crítica interna y externa”.

Las instituciones se mantienen en el tiempo con el registro fotográfico

Dentro de sus anécdotas en el ejercicio investigativo destaca: “Cuando estaba desarrollando mi proyecto de investigación para la maestría en historia, me obsesioné tanto con el fotógrafo Federico Lessmann, que busqué en todos los lugares posibles algún indicio de él. No sólo su trabajo fotográfico, también quería conocer su vida. Viajé a Berlín e indagué en todos los archivos posibles algún rastro, también busqué su tumba en La Guaira. En ese tiempo el cementerio de los ingleses en Punta de Mulatos estaba abandonado, y a pesar de tratar de solicitar autorización en la gobernación de La Guaira para poder entrar, nunca obtuve respuesta. Sin embargo, me fui decidida junto a un amigo hasta su tumba. Tuvimos que brincar un muro altísimo y meternos entre la maleza durante horas hasta encontrarlo. Luego de todos los periplos logré no solo desarrollar buena parte de mi trabajo, también escribí sobre la vida y obra de Lessmann, una pequeñísima contribución para la historia de la fotografía en Venezuela. Federico Carlos Lessmann Meder, de origen alemán y uno de los grandes pioneros de la fotografía en Venezuela. Desde que conocí su trabajo mi amor por Caracas creció, porque ya era posible imaginarla de otro modo, pensar que en las calles que recorremos hoy con prisa antes se forjaron nuestras raíces, lo que somos, lo que nos define. La fotografía tiene la capacidad de permitir dibujar en mi cabeza millones de escenarios, rostros, momentos, emociones. Para mí es una razón inequívoca para siempre querer construir.”

El reportero gráfico y el valor de reconstruir el hecho en una toma

Orlando Ugueto, periodista gráfico

Con una larga labor de cincuenta años como periodista y reportero gráfico, Orlando Ugueto nos habla un poco de lo que es para él, el ejercicio del oficio. “No soy ni teórico, ni intelectual, ni artista, solamente utilizo para registrar y comunicar la realidad, uno de los géneros del periodismo que es la fotografía. Hay una polémica desde hace muchos años sobre si la fotografía de un reportero gráfico es arte o no, incluso se subestima y desmerita el trabajo del fotógrafo de prensa. Yo soy primeramente comunicador social, periodista, y luego fotógrafo de prensa. Mis comienzos en el medio fueron escribiendo y luego haciendo fotos de hechos y acontecimientos políticos y sociales en Tribuna Popular, el periódico del Partido Comunista de Venezuela: problemas del barrio, de la familia, del trabajador explotado y atropellado, todo ello desde lo empírico, lo que me permitió además, como militante de ese partido, desarrollar una gran sensibilidad social, fue mi escuela, y donde me convertí en un “toero”. Mi ideología, la máquina de escribir, la computadora, la cámara fotográfica y el Círculo de Reporteros Gráficos de Venezuela (CRGV), han sido las herramientas que me abrieron el camino académico de la comunicación social”.

Sobre la imagen: “Nos permite pues, construir y reconstruir la realidad y documentar y preservar la historia pasada y presente. De allí la fotografía como documento social de extraordinaria importancia, en el hecho noticioso es relevante, ya que grafica el momento. Lo más significativo que le ha podido pasar a la humanidad, convertir documentos sociales de interés, en historia”, comenta.

Alí y Ugueto, el reportero constituye la noticia con la foto

Hablando de la objetividad del documento: “Creo que la cosa está detrás de la interpretación y manipulación de la información gráfica. Como reportero gráfico, hice una foto donde una señora, de manera expresiva, se acercó al presidente Hugo Chávez pidiéndole ayuda, y que por razones de seguridad de inmediato fue detenida, -responsablemente- por un efectivo de La Casa Militar. La foto fue publicada en primera plana, haciendo ver, al lector a través de la leyenda, un fondo de agresión contra la ciudadana que no se correspondía con la veracidad de los hechos. Ello motivó un desmentido oficial en el programa Aló Presidente, donde Hugo Chávez denunció la tergiversación y manipulación de esos hechos, ocurridos en una conocida escuela caraqueña. Posteriormente, cedido mi derecho a réplica, dejé en claro ante los lectores y la opinión pública, que el diario no actuó con objetividad en el tratamiento de la información, y que además tenía una abierta y clara intención política, pues la leyenda de la foto no se correspondía con la verdad”. Para él, “no necesariamente es la foto, es el discurso que hay detrás”.

La fotografía periodística registrando el hecho

Ugueto expresa que para que la fotografía sea periodística, debe reunir los mismos elementos de la información escrita. “La fotografía periodística es el recurso gráfico para transmitir un hecho o acontecimiento y ésta se constituye en noticia cuando reúne elementos de interés público y social, y que se construya en orden jerárquico y prioritario: ¿Quién? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué? Si una fotografía reúne estos cinco elementos es un Pulitzer, un premio, pues. Porque, ¿sabes lo difícil que es plasmar todos esos elementos en una fotografía periodística donde priva la rapidez, el hecho, suceso o acontecimiento inesperado? No es fácil. Una cosa es que te lo cuenten y otra el ojo que reconstruye el momento en una foto”, expresa.

Dentro de las actividades que desarrolla el CENAF, destacan: la oferta de talleres permanentes con carácter gratuitos (iluminación, fotografía en blanco y negro, photoshop, divirtiéndote con la fotografía, álbum de familia, conservación y preservación fotográfica, fotografía básica y fotografía digital), así como exposiciones itinerantes. Cuenta además con un blog, presencia diaria y permanente en las redes sociales, y la revista Revelado, que ya alcanza siete ediciones de manera ininterrumpida. Tiene además tres núcleos regionales ubicados en La Guaira, Carabobo y Miranda.

Talleres del CNAF gratuitos para el ejercicio de la fotografía al alcance de todos

La fotografía como fenómeno de avance científico está en constante reinvención y el uso de ella para la reconstrucción del presente será algo que siempre se someta a juicio. Para el sustento de un discurso académico ligado a la historia o a la comunicación queda claro que la fotografía es valiosísima como recurso y que en su transitar se irá haciendo a sí misma perfectible.

Para el estudioso del tema Boris Kossoy, el documento fotográfico deja de ser un recurso, para ser punto de partida en la investigación que solo busca dilucidar el pasado de la humanidad.

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