La importancia de llamarse Claudio

Por Pedro Delgado / Ilustración Justo Blanco

En pasada ocasión, mi amigo Luis me contaba de lo más emocionado el haber conseguido trabajo como electricista en Mersifrica, organismo público encargado de administrar los mercados capitalinos en tiempos de la Cuarta República. “Un pana de Claudio me cuadró un puesto y ahí estoy ganándome un billete”, contaba Luis de lo más emocionado mencionando confianzudamente el nombre del jefe de la Alcaldía Metropolitana de Caracas, profesor Claudio Fermín. Claro que mi amigo no pelaría el oportuno boche, enchufado en las filas de don Claudio ya erigido como el primer alcalde electo en la ciudad.

Eran esos tiempos cuando para entonces el adeco profesor, al ser entrevistado por la prensa se lanzaba en una de sus refinadas exquisiteces verbales a decir que su gestión era la maravilla: que si la avenida tal, que si la plaza cual, que si el mercado aquel y dele. Algo que mi amigo Luis aplaudía como foca.

No estuvo exenta su administración de la crítica del pueblo, con los reporteros libreta en mano, micrófonos y cámaras reseñando acontecimientos en pleno desarrollo: la huecamentazón por doquier, las aguas servidas pobladas de anófeles, el hampa con el moño suelto y más.

Pero quizás el motivo por el que más se le recuerda, es el de haber ordenado la popularmente llamada Operación Cachicamo, dispuesta a romper las aceras de la ciudad a diestra y siniestra así estuvieran en buenas condiciones. Las avenidas Baralt y Urdaneta, por sólo nombrar dos, llevaron la mandarria y el taladro neumático al por mayor, obligando a la gente a caminar por fuera de la calzada evitando la torcedura de un tobillo, un esguince o una fractura de la pierna en medio del peligro por entre el corneteo de los vehículos.

Ahora, en tiempos de la quinta, la figura de Claudio emerge como el ave fénix resucitando desde las cenizas opositoras mostrándose como el tipo más chévere de ellos; el que con su prosa y ademanes encabeza una aprovechada propuesta junto a algunos compinches, al ponerla en la mesa en un diálogo impulsado por el Gobierno y sin perder el turno para restregar, así de una, la inconformidad que tiene con su administración.

Aunque la ansiada curul en las pasadas elecciones de diciembre 2020 se quedó esperando por su trasero, ¿no será que Claudio lleva preliminar idea de postularse a las próximas presidenciales para hacerse con el coroto?
¡Sí Luis!

ÉPALE 399

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