La misa del 8

Por Pedro Delgado / Ilustración Justo Blanco

Es costumbre dominical en casa engancharnos con VTV, canal 8, para sintonizar la misa de las 8 de la mañana que conduce el padre Numa Molina. La de este domingo 3 de julio 2022, fue una ocasión para celebrar el aniversario número diecinueve, ocurrido el día 23 de junio, de la Fundación Programa de Alimentos Estratégicos (Fundaproal). Fue oficiada esta misa en el templo de San Francisco, avenida Universidad, Caracas, ante autoridades de la institución, y un nutrido grupo de trabajadores, en su mayoría damas, encargado de la preparación y elaboración de alimentos que luego son servidos a la comunidad, objetivo especifico de este programa gubernamental.

Creado por el Comandante Chávez el 23 de junio de 2003, con Gaceta Oficial 38.152 Decreto 3543, este programa forma parte de las políticas sociales para atender a la población más vulnerable del país, abriendo las puertas de miles de Casas de Alimentación.

En medio del oficio religioso, el padre Numa paseándose por el mensaje del evangelio reflexionaba la palabra ante los feligreses, entre ellos un grupo de niños y niñas, afincando su verbo en razón de la buena voluntad del objetivo principal del programa. “Recuerden que el mejor ingrediente que debe llevar los alimentos servidos es el amor, porque de nada vale servir un plato de comida sin ese noble sentimiento por delante”, decía con devoción y firmeza. Hizo hincapié en los casos, por ejemplo, cuando la persona debe ser atendida especialmente por tener alguna discapacidad motora que le impida comer por sí solo: “Hay que ayudarla llevándole la comida a la boca”, replicó.

Aquella frase me llevó inmediatamente a Chávez, cuando en su oportunidad decía que se debía tener el interés humano y llegarle al necesitado, saludarle con afecto, ponerle la mano en el hombro, sonreír junto a él.

“…dále tu alma de hermano, dale tu mano, dale tu aliento espiritual y tráelo a la vida ¡Ese es el espíritu de las Casas de Alimentación!”, reflexionaba.
“Que la paz sea con ustedes, la bendición para todos ¡Feliz cumpleaños!”, culminó el padre Molina en medio de aplausos.

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