La monja

Por Ana Cristina Bracho • @anicrisbracho / Ilustración Astrid Arnaude • @loloentinta

¿Cómo pudo ser una mujer para que siglos después recordemos su inteligencia? ¿Cómo pudo ser una leyenda que atravesaba el océano en la lenta y oscura hora colonial y cómo puede que sigamos cautivados todavía por aquella hija natural, que se hizo monja? Juana de Asbaje y Ramírez nació en México, el 12 de noviembre de 1648. Su filiación irregular dificultaba para ella el matrimonio. Sin embargo, esa no era su búsqueda. La niña que aprendió a leer a los tres años quería dedicar su vida al estudio. Un destino que no era posible.

Sobre sus decisiones o cómo era su personalidad hay dudas. Hay gente que se dedica a reconstruirla a través de sus escritos y de las trazas de su vida, pero parece estar claro que Juana prefirió el convento al matrimonio sin amor y en él, el estudio a la devoción religiosa. Pasó su vida leyendo y escribiendo villancicos, romances, loas, sonetos, redondillas, comedias teatrales, autos sacramentales y otros textos. Por ellos, es considerada la mujer más importante del Siglo de Oro.

Para muchos, quien se atrevió a decidir que no quería casarse y a ser, como ella era; incluso en un convento es una precursora del feminismo. Idea que se refuerza al leer los textos que firmó diciendo: Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis. De lo que no queda duda es que Juana fue una, de las que al parecer fueron muchas, intelectuales que prefirieron el hábito a la boda y que fueron más libres siendo religiosas que esposas.

Aunque existen dudas sobre qué tan perseguida o celebrada fue en vida, su leyenda comenzó a escribirse mientras vivía y desde que entró a la corte del Virrey. Era tan inusual su inteligencia que, para comprobarla, decidieron que los grandes debían interrogarla y los sorprendió.

Hoy es un símbolo de México y una luz para todas las mujeres que cuentan con el ejemplo de alguien que superó todos los techos de cristal, los prejuicios sociales e incluso los roles de género de su tiempo.