La palma bendita

El florecimiento de la palma de Ceilán ha reunido de nuevo al Jardín Botánico con la ciudad, ofreciendo a todos, belleza y conocimiento

                                   Por María Eugenia Acero Colomine@mariacolomine                                          Fotografías Alexis Deniz@denizfotografia

En un año tan desafiante como este, de pronto, nos llegó una noticia que cayó como un bálsamo de los cielos. En el Jardín Botánico, una palma de más de sesenta años, experimenta su plenitud con una floración que se hace manifiesta una vez en su vida, entre los cuarenta y sesenta años de existencia. Luego de varias semanas de exhibir sus bellas flores, la planta muere, dando paso a la germinación de millones de semillas.

Se trata de la palma de Ceilán (Corypha Umbraculifera). Este árbol también es conocido como palma talipot, bulí o burí, es una especie, oriunda de India y Sri Lanka. Dos de su especie llegaron hace casi sesenta años al Jardín Botánico de Caracas. Posaron, desde entonces, a un lado de la autopista Gran Cacique Guaicaipuro, en las inmediaciones de la Universidad Central de Venezuela (UCV), y se adaptaron al suelo fértil del recinto, pero también a otra serie de factores externos y dificultades.

Desde el momento que se dio a conocer la buena noticia por parte del equipo de especialistas del Jardín Botánico, ha causado un gran revuelo en los amantes de la naturaleza, quienes han acudido al espacio para presenciar la aparición de los primeros brotes de la floración, que además, al darse al inicio del año es un muy buen presagio.

La florescencia de este árbol ha traído alegría a la ciudad. El jardín botánico se ha visto abarrotado de turistas y visitantes que se han acercado a contemplar este evento, que solo se puede disfrutar una sola vez en la vida de un ser humano.

Se dice que de la palma de Ceilán, saldrá media tonelada de frutos, que luego se convertirán en futuras palma cuando este árbol muera. Este hermoso árbol puede apreciarse desde la autopista Gran Cacique Guaicaipuro.

El desarrollo de la palma de Ceilán también ha sido una ocasión propicia para reconciliarnos con el parque Jardín Botánico Tobías Lasser. La Fundación Instituto Botánico de Venezuela “Dr. Tobías Lasser”, es una institución sin fines de lucro, con personalidad jurídica y patrimonio propio, creada en 1972.

La palma de Ceilán ha atraído a muchos visitantes

Victoria popular

Contrario a la creencia popular, al llegar al Jardín Botánico nos topamos con un paraíso al margen de la ciudad: vimos un jardín muy bien cuidado, y resguardado por la Policía Nacional Bolivariana y la Guardia Nacional. El triunfo de recuperar las instalaciones del Jardín Botánico es un triunfo del colectivo; la sociedad civil caraqueña, fundaciones, organizaciones culturales, ecológicas, universidades, la empresa privada, y el gobierno bolivariano, emprendieron una labor ininterrumpida por devolverle al Jardín Botánico el esplendor de años atrás, dando como resultado un parque listo para recibir a sus visitantes y estudiantes.

Al ingresar a las instalaciones del parque, advertimos que las condiciones de los lagos, las plantas y el césped se veían en buen estado general. Incluso, vimos una garita de la Policía Nacional Bolivariana vigilando el acceso. Para conocer más acerca del Jardín Botánico y de la Palma de Ceilán, conversamos con la bióloga Yaroslavy Espinoza y con la licenciada Gladys Vergel, quienes se desempeñan en el parque como jefa de investigación, y administradora, respectivamente.

Yaroslavy Espinoza nos cuenta: “El Instituto Experimental Jardín Botánico cuenta con tres patrimonios importantes a saber: las áreas verdes, el instituto experimental que alberga el herbario de Venezuela, y la Biblioteca Henri Pittier. Allí se puede consultar sobre plantas nativas de nuestra flora, y cualquier tema relacionado con biología y plantas. Esos son tres patrimonios que nosotros custodiamos en los espacios del Jardín Botánico”.

Hicimos un llamado para que la gente viniera y nos ayudara, y ese llamado fue atendido

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“Tanto el instituto como la biblioteca en este momento se encuentran en restauración, y cuando estén listos, pensamos habilitarlos para dar diversos talleres y clases”.

“Cuando fuimos sometidos a esa serie de robos que nos destruyeron todo: tanto los viveros, las área verdes y el instituto, donde tenemos los laboratorios, nosotros nos pusimos en campaña y pedimos ayuda porque solos ya no podíamos. Nos quedamos sin herramientas y nos quitamos todo con lo que trabajábamos en las oficinas”.

“Los ataques al Jardín Botánico se agudizaron entre los años 2016 y 2017. Nosotros seguíamos haciendo actividades con la comunidad hasta que llegó un momento en el que no pudimos más. Fue cuando empezamos a pedir ayuda. Entonces, surgieron campañas de voluntariado por parte de la comunidad en general. Hicimos un llamado para que la gente viniera y nos ayudara, y este llamado fue atendido. La gente vino a ayudarnos con las áreas verdes. El público participó haciendo donaciones en metálico, con equipos para la limpieza, y desmalezamiento de las áreas verdes. Diversas fundaciones, grupos culturales, ambientales, universidades, y la empresa privada también nos brindaron su apoyo. La prensa hizo muchas campañas de difusión a través de la radio, exhortando al apoyo popular al jardín. También acudió el gobierno bolivariano en nuestro auxilio a través de diversos ministerios y del plan de recuperación de la Ciudad Universitaria. Es importante acotar, que la Universidad Central de Venezuela tiene el reconocimiento de Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, gracias a nosotros. Somos el segundo jardín en el mundo con un reconocimiento mundial. Ha sido muy bonito ver cómo el pueblo y el gobierno han demostrado tanta querencia por este jardín. Seguimos activos en el proceso de recuperación de todas las áreas del Jardín Botánico, gracias a las diligencias de nuestro director, Mauricio Krivoy”.

Yaroslavy Espinoza es la jefa de investigación del Jardín Botánico

La palma del amor

La palma de Ceilán florece una vez en sesenta años y luego muere

Yaroslavy Espinoza nos comparte acerca del evento del año en el Jardín Botánico: “El florecimiento de la palma de Ceilán ha atraído a muchos visitantes, quienes le han dado más vida al jardín. Estamos aprovechando este evento de la palma de Ceilán que ha traído mucho público. La gente se ha enterado por las redes y quieren venir. Este evento ocurre una vez en la vida, y es magnífico. La palma tiene récord Guinness, por ser la especie que tiene mayor cantidad de flores al mismo tiempo. Eso ocurre una sola vez en la vida de la palma. Ella espera de cuarenta a sesenta años para florecer, florece una sola vez en su vida y muere.”

La palma tiene récord Guinness, por ser la especie que tiene mayor cantidad de flores al mismo tiempo

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“Nos dimos cuenta de que esa inflorescencia se comenzó a desarrollar en noviembre del año pasado. El desarrollo es un poco lento: va creciendo y se va ramificando hasta que en marzo, comenzaron a formarse las flores. Ahorita en abril abrieron. Ya está en estado de madurez. Las flores que no se logran fecundar, caen al piso, formando una alfombra blanca. Las flores que sí se logran fecundar, van a empezar a desarrollar frutos. Esos frutos tardarán un año en desarrollarse. Luego, caerán, y nosotros los tomaremos para sembrarlos. Se ha estimado que la palma produce media tonelada de frutos. La palma es producto de los intercambios de semillas y plantas, que hace el Jardín Botánico con otros países con la finalidad de divulgar conocimientos a través de las plantas”.

El Jardín Botánico cuenta con especies traídas por convenios de intercambios académicos

Proyectos verdes

El Jardín Botánico actualmente está lleno de ímpetu para impartir saberes en sus espacios. Para el 7 de mayo, en ocasión del día de la madre, van a celebrar una feria de artesanías con comida y otros productos hechos a mano. También tienen el montaje de muestras botánicas, el programa Horticultor por un día, así como una feria de las matemáticas La geometría de la naturaleza. Tenemos a Mayerling, que es nuestra profesora de yoga los sábados a las 9 de la mañana, y en nuestros espacios hay muchos trotadores y caminadores que disfrutan de nuestros espacios. A futuro, tenemos pensado abrir un espacio de cuentacuentos, y una ciclovía. Hay un auditorio y dos salones de clases que pronto se reactivarán para impartir conocimientos.

La floración de la palma de Ceilán, constituye un buen augurio que nos indica que el Jardín Botánico está más lleno de vida que nunca, y que está listo para regalarle conocimiento y alegría a
los caraqueños.

El Jardín Botánico se ha recuperado gracias al apoyo popular

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