La raza no tiene la culpa

Por Maythe Morales • @maythe_morales / Ilustración Justo Blanco

Tengo predilección por los perros de razas poderosas, ojo, me gustan todos los perros, pero tengo esa debilidad por los grandotes, sobre todo los Bulls y los perros de trabajo como lo son los Pastores, los Dóberman y los Rottweiler.

Y no es un tema que me guste porque son de raza, me gustan mucho pues en mi área de trabajo he tenido la oportunidad de hacer dupla con estas razas y en lo personal el placer de convivir con ellos que se han hecho parte de mi familia.

He escuchado tantas cosas fuera de lugar con estas razas de gran talla y fuerza, incluso leído opiniones tan negativas, como:

Los perros de razas poderosas no ven de noche y te desconocen: Los caninos son de hábitos diurnos, no son como los gatos que tienen hábitos nocturnos y su visión es mejor de noche por las características de su especie, pero los perros tienen una  ventaja en la ausencia de la luz: un poderoso olfato y un excelente oído que compensa la disminución de la visión, así que es falso que no conocerán a su dueño ya es a su olor al que está más familiarizado.

Atacan a los niños sin motivo: Muy por el contrario, los perros grandes son excelentes compañeros con los niños si están bien socializados, por lo regular cuando sucede un accidente de mordidas o lesiones es porque el animal ha sido provocado por un mal manejo y por no estar un adulto supervisando. Es bastante difícil que un perro ataque por atacar, ellos responden a estímulos o a conductas aprendidas. Una anécdota: los perros de raza Pitbull a principios del siglo XX eran conocidos como “perros niñeras”.

Son del diablo: Este mito es de mis favoritos porque es tan antiguo como la mitología. Cerbero era el perro que cuidaba las puertas del inframundo, un bicho malo que botaba fuego por la boca y tenía tres cabezas, de ahí la fuente de inspiración para que los perros negros de talla grande sean asociados con el infierno y la figuras diabólicas. Esto se incrementó, cuando el cine hollywoodense proyectó el filme La Profecía o en inglés The Omen donde Dóberman y Rottweiler cuidaban matando gente al anticristo. Esto al igual que la película Tiburón afectó de manera directa la vida de esta especie con un impacto negativo.

Es importante que nos quitemos prejuicios fundamentados en la fantasía o en hechos aislados, los perros de razas poderosas son excelentes compañeros, ellos lo demuestran con su amor y lealtad hoy, mañana y siempre.

ÉPALE 470