La runnorexia y sus complicaciones (y XII)

Por Clodovaldo Hernández • @clodoher / Ilustración Jade Macedo • @jadegeas

La semana pasada te hablé de la adicción al trote, a la que los bautizadores de enfermedades han llamado ‘runnorexia’. Hay quien se lo toma a juego o le da connotación positiva porque, al menos, es una adicción a algo saludable.

Puede que sea cierto, pero la verdad es que puede traer problemas graves, como insomnio, inflamación o rotura de músculos y tendones, problemas cardíacos, pérdida excesiva de masa muscular, alteración en el ciclo menstrual y fatiga crónica.

También puede producirse un síntoma característico de las adicciones: el síndrome de abstinencia, es decir, malestares psicosomáticos muy dolorosos o incómodos cuando la persona no puede salir a correr o no consigue la meta de distancia o tiempo que se ha fijado.

Los conocedores de este tipo de problemas dicen que a veces, para hacerlos más complejos, vienen asociados con otros, incluyendo los trastornos alimentarios como la anorexia. Esta temible combinación suele aparecer en personas que han asumido el correr como fórmula para bajar de peso y le agregan una obsesión por no consumir calorías en exceso. Entonces, se sobreexigen en sus ejercicios y, al mismo tiempo, privan a sus cuerpos del combustible necesario.

Surge aquí otra conexión dramática: como no logran cumplir los objetivos en distancia, tiempo y velocidad y tampoco consiguen bajar de peso en los niveles que desean, los runnoréxicos-anoréxicos se deprimen clínicamente y no es raro que deriven hacia otras dependencias.

Una ventaja que tienen los adictos al correr respecto a otros adictos es que la receta básica para curar este mal no incluye una ruptura completa con la actividad, como si ocurre con las drogas, el alcohol o le juego. Basta con una reducción razonable de la intensidad y cantidad de los entrenamientos, aunque, es bueno aclararlo, eso tampoco será fácil para un verdadero adicto a este deporte.

Como en todas las dependencias se recomienda buscar ayuda terapéutica profesional. Sería conveniente procurar los servicios de alguien del campo de la salud mental que esté familiarizado con los deportistas o quienes pretenden serlo. Y si es corredor, mejor todavía.

Épale 485