La salsa: puente musical que lleva a la infancia

La música es fundamental en el desarrollo de la niña y el niño pues estimula la concentración, la socialización, la creatividad y fija experiencias que en muchos casos definen su camino

Por Natchaieving Méndez@natchaieving / Fotografía Archivo Familiar

Si tuviese que escoger un ritmo que acompañó mi niñez, definitivamente es la salsa, creo que incluso el famoso “Duérmete mi niño”, lo relaciono con el sonido de la clave y una tumbadora. Tal como ocurrió conmigo, muchos de los cantantes y músicos vinculados con el género, recuerdan como fondo musical de sus primeros años de juego las melodías de la Sonora Matancera, Bobby Cruz, Tito Rodríguez, Puentes y pare usted de contar.

La música activa la memoria, no lo digo yo, diversos estudios como el del musicoterapeuta Manuel Sequera, publicado en un diario extranjero, refieren que los estímulos musicales activan diferentes áreas del cerebro, como el hipocampo, que estimula la reminiscencia que es donde se almacena la memoria emocional.

Muestra de lo anterior es lo expresado por doña Rogelia Medina, o como amorosamente la conocemos “Canelita”, quien una vez nos confesó que los recuerdos de su “Guaira querida”, específicamente del sector El Playón donde vivió con sus siete hermanos hasta los diez años, vienen acompañados con el sonido de la radio sintonizando emisoras cubanas que transmitía aquella voz que la marcaría para siempre hasta definir su vida: Celia Cruz.

Tal como la Dama del son evoca los recuerdos de su infancia con la música, los Quintero llevan este arte en su constitución celular. El percusionista Roberto Quintero comentó que desde que abrió los ojos a este mundo, el ambiente musical fue lo cotidiano. Su padre, el guitarrista, cuatrista, cantante y compositor Ricardo Quintero (†), del Grupo Madera, junto a sus tíos –todos muy conocidos–, convertían cada fiesta familiar en un verdadero concierto. De allí no es difícil pensar que en los encuentros familiares, el retoño de esta célebre familia de músicos, compartía el amor por el kárate con la percusión.

Y junto a él, Luis (Luisito) Quintero, también vio la luz y con el sonido de los ritmos afrolatinoamericanos al mismo tiempo. Tal como su primo, el encuentro familiar siempre vinculado al ámbito musical, lo llevó a ejecutar desde niño, con tan solo ocho años, el bongó y el timbal convirtiéndose posteriormente, junto a Roberto, como uno de los percusionistas más reconocidos dentro y fuera de las fronteras venezolanas.

La lista de salseros que identifican la música como un medio para viajar a su infancia es muy larga. Por ejemplo, en la populosa parroquia El Valle, un muchachito admiraba por la televisión a las grandes orquestas, especialmente las de salsa. A diferencia de cualquier observador, este muchachito iba más allá que contemplar a los cantantes, su atención se enfocaba en diferenciar la percusión, los toques de piano. Este niño llamado Porfi Baloa muchos años después relataría a Swing Latino cómo esta curiosidad lo llevó a percibir los sonidos de manera diferente y a crear un sonido que lo ayudaría a impulsar experiencias como Salserín, Los Adolescentes, El Klan de Porfi.

La música y lo lúdico son casi inseparables durante la infancia. Una de las maneras más efectivas para aprender es la música que además mejora en el niño la capacidad de concentración, de percepción auditiva, de creatividad, y mire que tanto es así que ¿quién no ha visto a unos niños convirtiendo latas o tobos en una gran batería? Para muestra un músico que ahora es director de su propia orquesta: Víctor Cardona (La máquina), quien con “perolitas” y las piernas jugaba con sus hermanos a interpretar en la percusión canciones de la Sonora Matancera, Dimensión Latina, La Fania All-Stars, Tabaco y sus metales y toda la salsa que se escuchaba en su casa.

Lo curioso es que Baloa, Cardona y muchos otros repiten sus historias y sin querer, o queriendo, facilitan el ambiente para que sus hijos se proyecten como promesas de la salsa y garanticen una nueva generación salseros que resguardarán nuestros ritmos afrolatinocaribeños por muchas décadas más. Así que pronto veremos a Cocó Baloa o Víctor Mazias Cardona liderando las emisoras pues como todos los caribeños, especialmente los venezolanos, su sístole y diástole funciona al ritmo de la clave… ¡más ná! Saravá.

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