La Superliga se abre camino

Por Gerardo Blanco@GerardoBlanco65 / Ilustración Justo Blanco

Lo que ha mostrado la Copa de la Superliga de Baloncesto en las dos primeras semanas del torneo es para destacar. En lo organizativo vale resaltar que todos los partidos se han podido ver por el canal de YouTube de la organización o a través de la señal abierta de las emisoras televisivas que han dispuesto sus pantallas para transmitir los juegos de los equipos masculinos y femeninos en las modalidades de 5 contra 5 y 3 contra 3.  El regreso del público a las instalaciones del parque Miranda y el gimnasio de La Asunción, con boletos a precios accesibles para recuperar el gusto por el baloncesto nacional también es para aplaudir, pues en la LVBP solo una minoría muy privilegiada puede pagar los exorbitantes tiquetes.

En lo estrictamente deportivo, la Superliga también ha exhibido disparidades en las plantillas. En el grupo A que hace vida en el parque Miranda, la superioridad de Spartans de Distrito Capital es considerable. El quinteto del argentino Pablo Favarel es el más consistente y trabajado. La nómina se ha mantenido casi intacta en los tres últimos años, por lo que los jugadores conocen y ejecutan en plan de juego de Favarel de memoria.

La riqueza de alternativas que tiene Spartans es temible. Trituran la defensa rival con los lanzamientos de tres, porque cualquiera de sus cinco abridores tiene un gran porcentaje de acierto desde la larga distancia, corren la cancha para anotar en quiebres rápidos y si le quitan el juego perimetral, Pedro Chourio, Nelson Palacios, Windi Graterol, Lenín López y Adonte Parker también aniquilan con sus penetraciones y sus canastas en la zona de la pintura.

En la llave oriental, Guaiqueríes de Margarita y Gladiadores de Anzoátegui son muy superiores al resto. La tribu insular cuenta en sus filas con el armador más efectivo del básquet venezolano: Heissler Guillent. Su habilidad para dar asistencias y anotar de manera consistente y bajo presión con sus espectaculares tiros de tres tiene a su equipo invicto, sin incluir el partido del sábado ante Supersónicos de Miranda. Del lado de los Gladiadores sobresale el juego de Raymond Rada con canastos desde el perímetro, la conducción del experimentado Carlos “Margarito” Cedeño y la fuerza de José Materán bajo los tableros.

El hecho de que la mayoría de los equipos no cuenten con refuerzos extranjeros más que una debilidad competitiva es una ventaja de la Superliga, porque ofrece oportunidad a que un mayor número de jugadores criollos vean minutos en la pista y desarrollen sus facultades. La Federación Venezolana de Baloncesto se anotó un acierto con esta Copa que mantiene con vida la disciplina.

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