Las pantallas de Catia

Por Pedro Delgado / Ilustración Justo Blanco

Los cines de Catia, un sector donde quizás hubo más cines que en otra parte de la ciudad, son hoy toda una evocación. Aposentados en ese sector capitalino con taquilla de un bolívar, uno cincuenta y dos bolívares a ritmo de papita, maní, tostón, sí que lograron entretener.

El Miraflores estuvo al comienzo de la avenida Sucre; el cine Para ti en Montepiedad; el Lídice subiendo hacia El Manicomio; el Bolívar a media cuadra de la hoy estación Metro Agua Salud, con sus pilares y lujosa entrada. El Variedades, tres cuadras más arriba y el Venezuela a doscientos metros de ahí. El Catia frente a la plaza Sucre; el México, el España y el Pérez Bonalde en la antigua avenida España, hoy bulevar. El Esmeralda (a dos bolívares la porno), en la calle Bolívar, Laguna de Catia; más adelante estuvo el cine Lago en el centro comercial de igual nombre, y el cine Propatria situado en la avenida principal.

Las interioridades del túnel del tiempo nos encienden la pantalla para recordar a Gregory Peck, Anthony Queen y David Niven en Los Cañones de Navarone. Pedro Infante en Pepe El Toro; Tony Aguilar en Mauricio Rosales, El Rayo Justiciero. Pacto de honor el de Kirk Douglas; Gary Cooper e Ingrid Bergman en Por quién doblan las campanas; Anthony Queen es Zorba el griego; Marlon Brandon es El Padrino. Si yo fuera millonario es Amador Bendayán; Resortes es El Beisbolista fenómeno; Santos, el enmascarado de plata contra La Momia; Cantinflas es El Padrecito; Tin Tan es El Rey del barrio. Yul Brynner es Taras Bulba; Gary Cooper y Burt Lancaster son Veracruz; Orson Welles el Ciudadano Kane; Marilyn Monroe es Ese oscuro objeto del deseo; Sofía Loren es Noches de Cleopatra; Vittorio De Sica es Ladrón de Bicicletas; Raquel Welch es Cien rifles… De Francia Jeanne Moreau, Alain Delon y Jean Paul Belmondo; de Argentina Luis Sandrini, Isabel Sarli y Libertad Lamarque, entre otras luminarias, también asomaron sus rostros por las pantallas de Catia.

Es una historia envuelta en un infinito rollo de celuloide, donde el catience fue protagonista de primera y última fila.

Épale 486

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