Los corredores instagramer (I)

Por Clodovaldo Hernández@clodoher / Ilustración Yulia Pino@arte_moon88

Como todo en la vida, esto de correr y trotar también se ha visto afectado por las redes sociales, no solo en “cuestiones operativas” (en las que su efecto es decididamente favorable), sino también en aspectos más de fondo, en la manera de estar en el mundo.

Trotadores hay en todas las redes y plataformas y pienso ir hablando de cada caso, pero me dio por comenzar con los que se expresan a través de Instagram, tal vez porque es un espacio menos intoxicado que Twitter por la actualidad (política, economía, farándula, etcétera) y menos contaminado que Facebook por el chisme y la averiguadera.

El típico corredor instagramer es alguien para quien correr o trotar ya no es lo más importante, sino mostrarse corriendo o trotando. ¿Te das cuenta de que no es lo mismo? Es más, hasta pueden ser dos cosas completamente opuestas.

Claro que hay subgrupos. Uno de ellos es el de los corredores y corredoras instagramer narcisistas, cuyo empeño es probarle a sus seguidores lo bellos/bellas y buenos/buenas que están. Tal vez por eso son gente fashion, pues tú no vas a impactar suficientemente si andas con una ropa ahí desgastada y baratona. Es necesario que afoques a la audiencia con un short dos en uno de alta marca, unas medias de compresión y una camiseta técnica de tejido air-mesh microperforado, esas prendas que casi corren solas.

Otro subgrupo se dedica a demostrar cuán sociables son en su grupo de entrenamiento. Así, cada sábado, domingo o feriado, llenan su cuenta de fotos con los panas. Viéndolas a uno le queda la duda de si en verdad trotan o solo posan en ropas de correr. Pero, no me hagas caso, son vainas mías.

El tercer segmento que he identificado es el de los ecofotógrafos, que se dedican a capturar con sus cámaras o celulares las maravillas de la naturaleza a las que tienen acceso por ser corredores como, por ejemplo, ciertos espectaculares amaneceres, tomas desde el parque Francisco de Miranda o el inigualable cortafuego del Waraira Repano.  ¡Bravo por ellos!

ÉPALE 434