Los difuntos de Vielsi Arias

Por José Javier Sánchez • malaslecturasccs@gmail.com / Fotografia Archivo Cortesía

En la poesía venezolana contemporánea, un caleidoscopio de voces conforma el versátil, extenso y rico catálogo de poetas, que, desde diversos derroteros dialogan, alcanzando un nivel de propuestas que reestructuran, refrescan, replantean, reordenan y andamian, el panorama de la poesía venezolana del siglo XXI. Desde todos los credos y todas las tribunas, con grafito o coltán, en un cuaderno o en un smartphone, insisten en seguir apostando al lenguaje y para ello emprenden una diversidad de viajes desde los más conservadores hasta los más osados.

Nacida en la ciudad de Valencia en 1982, con estudios de Educación en Artes Plásticas realizados en la Universidad de Carabobo, Vielsi Arias se hace presente en la poesía venezolana, con su libro ‘Los difuntos’, mención especial en el premio Stefanía Mosca 2010, libro que en mi opinión es el resultado de su experiencia con lo real maravilloso en la contemporaneidad más inmediata, desde la relación de la poeta con la cotidianidad de un tiempo.

Este libro es de igual forma un profundo homenaje a esa casa de infancia, a las postales que eternizamos en nuestro inconsciente, a la relación de amor y terror con las musarañas que cohabitan en sus paredes, en sus esquinas, al sitio donde se comienza a crecer, a la cercanía afectiva con los abuelos, la mágica relación con los muertos de la niñez, la memoria; los sonidos que se hacen acordes con el recuerdo y develan los misterios de lo espectral; los olores; los diversos rituales de la casa y esa entrega para fundar familia, levantar poblados y en algún momento decir adiós.

‘Los difuntos’, es una experiencia muy latinoamericana de la estrecha relación entre el ser humano y los misterios de la muerte, de la cercanía con los difuntos de la familia. Relación que se construye, no con la pérdida física sino con todo lo ganado en la experiencia viva, la cercanía, el trato con los seres queridos, transformado en lenguaje íntimo en el precioso momento que nuestros seres desencarnan hacia otra dimensión.

En este libro la autora establece una estrecha relación con lo que nunca muere, con la memoria, la historia de vida, la imagen del primer territorio, del poblado, de la casa familiar, con su madre María Ilza, su abuelo Pacífico y el difunto Antonio Márquez; en un taller de costura; con un “café dispuesto”; entre animales domésticos, a través de un río que adorna; cobija, y guía, pero también se impone y obliga al éxodo.

En ‘Los difuntos’ Vielsi Arias honra, con su sonrisa, su seriedad, su aplomo y su palabra al   pueblo de El Castaño. Tierra que sigue apostando en sus fogones, sus calles, y sus misterios a mantener viva la silenciada memoria de un país.

Siempre somos pasado

Es la misma casa,

la de todos los días

Donde uno se siente repetido

en aquel vestuario de gaveta vieja.

La duda de ser otro

a quien pertenecemos.

El apellido se borra en segundo lugar.

¿Quién anda allí?

siempre somos pasado;

¿Cuántos son los que nos miran

y por los que miramos?

En Caracas, viernes santo de 2021.

ÉPALE 411

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