Los llanos 1821: Las troperas de Apure

                              Por Argenis Méndez Echenique • Red de Historia de Apure                                  Ilustración Erasmo Sánchez / Fotografías Archivo

La “Tropera” es la más emblemática de las mujeres que participaron directamente y, generalmente, de manera voluntaria, en la contienda bélica de la Independencia. Muchas veces no eran meras espectadoras de los combates, sino que lo hacían con las armas en la mano. Moría el marido, el padre, el hijo en combate y ellas los reemplazaban en la lid. Los casos conocidos son abundantes.  a lo veremos al hablar de la “tropera” Juana Andrea Solórzano.

La profesora Mirla Alcibíades en su libro ‘Mujeres e Independencia. Venezuela: 1810 – 1821’ esclarece el concepto “Tropera” diciendo:

“…era una mujer, una joven, o quizás una niña, que iba con los ejércitos para hacer compañía (o, mejor, para no quedar sola) siguiendo al padre, al marido, al hijo o al hermano que iba a la guerra. Lo hacían porque estaban conscientes de que si se quedaban en la casa familiar, no tendrían garantizada la vida…”

Enfermeras, curanderas, parteras y sepultureras, proveedoras y vivanderas, músicas, cantantes y declamadoras. Las que hacían trabajo de inteligencia: espías, informantes y cómplices. Las que se ocupaban de los uniformes: costureras y bordadoras. Las que tuvieron la desgracia de ser prisioneras, secuestradas, castigadas, azotadas, emplumadas, torturadas, violadas, ajusticiadas, exiliadas, emigradas, desterradas y refugiadas.

Según referencias de algunos historiadores, al finalizar la batalla de Carabobo y recorrer el escenario de la gloriosa gesta, se localizaron los cadáveres de cinco mujeres vestidas con uniforme militar. El Libertador había dado rigurosas órdenes para que las damas no participaran en la pelea, pero fueron muchas, que llevadas por el fervor patriótico de la lucha, burlaron estas medidas; lo demostraron los hechos aludidos.

Pero también existe la referencia recogida por un cronista trujillano sobre una dama llanera integrante de las tropas de Páez, que, supuestamente, ostentaba el grado de Teniente de Caballería, y fue quien obtuvo la información sobre la oculta vía que serviría para sorprender a las tropas del general Miguel de la Torre en el campo de Carabobo, obtenida a través de su relación sentimental con un mozo de San Carlos que era contrabandista de tabaco y conocía los miles de vericuetos de la región para ejercer impunemente su profesión, por lo que actuaba como guía del ejército Libertador. Esta heroína anónima achagüense, le comunicó esta valiosa información al Libertador y al general Páez y así, por la escondida senda de La Pica de la Mona pudieron los Bravos de Apure y la Legión Británica conquistar uno de los lauros más brillantes de nuestra Historia Patria.

El cronista trujillano (Américo Briceño Valero: ‘Hazañas, proezas y virtudes del general José Antonio Páez, paradigma de los venezolanos’), le atribuye el gentilicio barinés a la “soldadesca” llanera, que era lo cierto, pues para aquella época la región apureña formaba parte de la colonial Provincia de Barinas (la Provincia de Apure fue creada por el Congreso Grancolombiano en 1823) y, además, las tropas conducidas por Páez habían salido de Achaguas, el 10 de mayo de ese año 21, lo que nos lleva a deducir que la dama en referencia era nativa o vecina de la histórica villa apureña. Es necesario seguir escudriñando para precisar estos datos.

Para seguir leyendo: Mirla Alcibíades. ‘Mujeres e Independencia. Venezuela: 1810 – 1821’ Caracas, AGN – Centro Nacional de Historia – Casa Nacional de las Letras “Andrés Bello”, 2013.

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