Luis Shamán 314: La cultura es el tuétano de nuestro esqueleto social

El joven artista plástico sostiene, que el arte es una dimensión que puede ayudar a sanar a las personas

                                Por María Eugenia Acero Colomine  • @mariacolomine                                         Fotografía Michael Mata • @realmonto

De las entrañas del barrio El Pedregal en Chacao, surgió un joven artista plástico, que ha creado una cosmogonía llena de elementos mágicos y místicos para crear su obra artística. Su nombre es Luis Shamán 314. Adicional a su trabajo artístico y como curandero, el joven Luis Reyes Molina (Luis Shamán 314) de treinta y seis años, ha desarrollado una labor comprometida con la comunidad de El Pedregal, en cuanto a la promoción artística y de identidad de su comunidad. No contento con este compromiso social, Luis Shamán 314 tiene muchos años honrando la memoria de sus ancestros como palmero de Chacao.

Antes de empezar la entrevista, él mismo se presenta ante nosotros con mucho entusiasmo: “Yo ahorita estoy en El Pedregal de Chacao, que es mi hogar taller, y también estoy laborando en la semana en la plataforma cultural La Pared CCS. Allí expuse en abril y mayo el Bastión Patrimonial: una obra dedicada a los orígenes, vinculados a la tradición de los Palmeros de Chacao. Esta exposición se dio gracias al archivo histórico que forjó mi padre durante treinta años, y ahora soy su guardián. También se expusieron pinturas, esculturas y videoarte de mi trabajo de creación ritual. En este espacio, también tengo cine comunitario para los niños los martes, y entre algunos proyectos por venir, está la producción de un programa radial que funcionará allí en la emisora Radio Ociosa Digital”,

Conozcamos mejor parte de la voz poética de Luis Shamán Reyes Molina (Luis Shamán 314).

—¿Por qué Shamán?

—Shamán, porque es un tributo a mis orígenes. También lo asumo porque es el hombre medicina: el hombre que usa sus dones para ayudar a los demás; para crear y sanar  través del arte. Busco una forma de encontrarnos y de sanar a través del arte. También busco una forma de darle una solución estética a través de las nuevas formas de crear.

—¿Cómo llégaste al arte?

—Yo estudiaba ingeniería industrial en la Unexpo hace quince años, y un primo que me daba clases de matemáticas (y ya está en otro plano) me dice: “Lo tuyo es el arte”. Yo pensaba que el arte era un hobby en ese momento, pero él me dijo “eso se estudia”. Así hice esa conversión. Era una forma de demostrar también el arte a través de esas matemáticas, pero que todo también tiene unos números. Por eso uso la sumatoria del 314: es el infinito vertical que suman mi nombre y mi cumpleaños.

—¿Cómo ha sido tu camino de sanación?

—Ha sido un camino de aprendizaje que le agradezco a mis ancestros. Desde mi abuelo Benito Reyes (Tío veneno), que es patrimonio cultural del estado Miranda; mi padre, Luis Reyes Farfán, y también mi madre que lo heredó de sus raíces en Mérida. Yo vengo de El Pedregal de Chacao, y también tengo vinculación con Los Palmeros de Chacao. Mi abuela Clemencia sanaba también, y ella tenía un antepasado llamado Juan Blanco Maye. Él era general de la guerra de guerrillas, y tenía el don de desaparecerse y ver las tácticas de los enemigos. También curaba a las personas.

—¿De qué trata tu arte?

—Registré el ritual de arte shamañero. Es un proceso de ritual para llegar a la creación, a la introspección, a conocer mis orígenes. Esa búsqueda que a veces surge desde esa necesidad de encontrar una huella de los antepasados. Si alguna persona lo requiere, yo invoco su nombre, le pido a esa energía sagrada, Dios o como queramos llamarle. A partir de allí, empiezo a dejar esa huella. Muchas veces pinto con chimó, café, esencias, con tierra. Esa idea que está en el primer plano, de esa primera palabra (mis ancestros decían que la palabra tiene poder), se convierte en la huella que dejo. Esta obra pasa a un segundo plano, que es la parte bidimensional, y la tridimensional también a través de la escultura. Puedes ser también que la lleve al video. De hecho, estoy ahorita (gracias a una entrevista que vi en Épale con Amarillo Piña) me invitaron al movimiento Venezuela NFT, y estoy participando con ellos en la plataforma de Open Sea. Allí también realizo rituales, performances en vivo, y participo además con videoartes. Hago el sonido y la imagen.

—Cuéntanos tu experiencia con el NFT: ¿Es para todo el mundo, o es elitesco?

—Es para todos. Como decía Joseph Voice: “Cada hombre es un artista”. El ser humano tiene la potestad de crear el arte y vivir la experiencia como un arte. Existe una plataforma que es ese metaverso. Nuestro hacer físico lo podemos llevar a esa zona virtual. Así, promocionar nuestro arte y hacer que perdure en el tiempo. Al encriptar nuestras obras, no pueden ser haqueadas y tienen una huella propia. Si exploramos ese metaverso, podemos desarrollarnos como seres humanos y espirituales.

—¿Cómo ves el panorama artístico en Venezuela?

—Hay mucho talento por hacer. Cuento con la fortuna que encontré al director de la plataforma cultural La Pared CCS, que me dio la oportunidad de exponer un tributo a los Palmeros de Chacao y a mi comunidad de El Pedregal. A partir de allí he encontrado personas que son leyendas del rock y el reggae venezolano. Para mí es un aprendizaje. Se van fusionando los talentos sin necesidad de competir.

—Cuéntanos de tu experiencia con tu comunidad y los Palmeros de Chacao.

—Desde que nací, vi cómo mi padre y mi abuelo sanaban a las personas. Mi padre conservaba el archivo histórico de la comunidad. De hecho, hicimos la Fundación Cultural de El Pedregal. Él hizo dos libros de los Palmeros de Chacao: Soy palmero Uno y  Soy palmero Dos, las nuevas generaciones. Luego con el fotógrafo y artista Luis Santos hizo Pedregal, los mismos de ayer. Está el libro de mi abuelo, Tío Veneno, crónica de un curioso de Pedregal. Y le debo mucho a Ricardo Lizaola, que mi abuelo lo tutoreó en su tesis de doctorado en plantas medicinales en Manchester. Siempre estamos investigando y estamos en la creación de un portal digital.

—¿Cómo percibes a la comunidad de El Pedregal?

—Es una comunidad resistente. Mi papá decía que El Pedregal era la cuna de las tradiciones. La cultura es visionaria. Es el tuétano de nuestro esqueleto social. Pedregal mantiene ese fervor de sus antiguos habitantes. Es un pueblo que vive entre la ciudad.

—¿Qué mensaje deseas darle a la comunidad de Épale CCS?

—Sigan confiando en los comunicadores que llevan la voz de los artistas tal cual y como es. Ellos que logran pulir una piedra y sacar grandes tesoros.

ÉPALE 465