Madres de Épale: Flor

Por: Kirlam Medina / Fotógrafo

Igual que cualquiera, no recuerdo la primera vez que vi a mi madre. Recuerdo la última. Como si fuera ayer. Flor fue la única hija de mis abuelxs nacida en Venezuela y es de las cosas que estoy seguro, la llenaba de más orgullo en la vida. Eso, sin duda, es de una de mis más valiosas herencias.

Pudiera escribir varios libros contando anécdotas, recordando tantos momentos agradables y desagradables que viví junto a ella y a mi papá. Pero hoy, quienes laboramos para esta revista, hacemos homenaje a nuestras madres y probablemente la mejor manera de hacerlo con la mía, es recordando su esencia, su pasión: Orientar, enseñar, acompañar… estar. Flor estuvo siempre para mí, cada vez que la necesité o no, allí estaba siempre dispuesta a escuchar, opinar, conversar y ciertamente si algo hicimos desde mi adolescencia, fue hablar hasta por los codos. Hoy (y siempre) agradezco haber tenido una madre que se arriesgó a pensar diferente, a criar diferente, a no seguir las corrientes, a no aceptar sin cuestionar todo lo cuestionable. Se fue muy pronto, pero su paso por esta existencia fue profundo y valioso, para mí, y para cada persona que compartió su corazón.

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