Madres de Épale: Yo quisiera mi Yolanda

Por: Natchaieving Méndez / Columnista de Swing Latino

“Yo quisiera princesita de mi vida”, suena la canción de Oscar D´León y la melodía me lleva a ti. Busco en mi mente sustantivos, adjetivos, adverbios o verbos que describan nuestro trayecto en este viaje llamado vida al que llegué a través de tu luz y que ha tenido tu voz sabia como brújula y cobijo. La intención es fallida: son insuficientes los vocablos de nuestra lengua para plasmar por escrito lo vivido por nosotras.

“Pa’ que adorándote, vida / Pa’ que me hagas hombre bueno”, dice el verso del compositor Alberto “Titi” Amadeo Rivera, y entonces cubren mis recuerdos los colores de nuestro hogar, aquel que trasciende el espacio físico construido por ti con ladrillos de amor y nobleza. Tu sonrisa humilde se dibuja en cada rincón y en mi pecho el sístole y diástole se acoplan armoniosos con el sonido de los metales y la percusión trae consigo la suave textura de tu mano, tu brazo y tu regazo.

Sigue la voz del cantante y ni el frío de un día lluvioso me quita la cálida y agradable temperatura que me produce el recordar tu calor. Es entonces cuando mi alma salta al saber que te tiene aun en este viaje, justo en el momento en el que más te conozco, te siento cercana y te descubro como madre, mujer, amiga y cómplice.

Miro los ojos de mis hijas y veo los tuyos, ¿o es que acaso serán los míos que se reflejan y que te contienen porque ahora comprendo que somos una y siempre lo seremos? Dicen que el amor guarda en sus letras la fuerza de su antigüedad, contigo lo certifico mamá. Gracias por ser mi compañera incondicional en este viaje, en esta caminata en el que tu certeza y aliento me levanta en la tormenta y apacigua las mareas. No más puedo culminar con la canción con la que comencé: “Para entregarte la vida / Yo gastaría lo que quieras / Vida mía, dame tu amor, tu amor”… Más ná, te amo ¡Saravá!…

ÉPALE 412