Maestricoas

            Por Nebai Zavala Guevara@nebalun • feminismosartes@gmail.com                            Ilustración Solángel Roccocuchi

Los infantes de ahora son distintos a las niñas y niños que éramos en el siglo pasado. No solo por el paso de un siglo a otro, sino también por la pandemia actual, determinante de un cambio en la historia de la humanidad. Ellos han sido afectados, tocados emocionalmente, aunque puedan resistir con mayor fuerza al virus. Llevan casi dos años tratando de vivir de una manera “normal” la situación que cambió sus vidas, relaciones y roles.

La primera obligación fue disminuir el contacto social, el hogar se transformó en escuela, las madres, padres, tías, tíos, abuelas y abuelos se hicieron maestros inexpertos porque nunca habían pensado en este cambio de la realidad, debiéndolo afrontar. Todo se concentró en el lugar donde vivimos, se juntaron las labores cotidianas y las hechas a distancia, con ayuda de San Internet, ¡a quien le prendemos una velita de cuando en vez!

Niñez que vive la economía en picada, la moneda nacional borrada de sus memorias y un disgusto, terror e impotencia frente al “bicho malo”, espanto peor que el Coco o el Silbón, porque no anuncia su llegada, llevándose a sus seres queridos, amigos de sus familiares, vecinos,…y todos los que salen en las cifras reportados diariamente.

“Hijo mío que mundo te ha tocao pa’ caminar”, como dice la letra de la canción. Ahora en su psique existe una madurez y conocimientos que mi generación no poseía en su infancia. Ahora los “pequeños” ven y viven el mundo global desde sus edades físicas, porque sus capacidades son de otras dimensiones, distintas a los años que han vivido. ¿Madurez pandémica? No todos son de personalidad extrovertida, la timidez también les caracteriza, pero en ocasiones se comportan como cuando Condorito y Mafalda asombraban a sus adultos. Me sorprende que a veces estén tan relajadoas, tranquiloas, fluyendo.

¡Son unos maestricos! Dice una terapeuta holística. ¿Niñez índiga? ¿Espíritus evolucionados? Sus planteamientos deben ser escuchados, acompañarles, orientarles, porque el “Sistema O”, que se presenta como “El Mago de OZ” en distintas redes sociales, video juegos y series audiovisuales les está implantando conductas que les moldean sus poderosas mentes y cuerpos. La tecnología les pertenece, pero también la vuelta de timón que se viene.

ÉPALE 422