Mañana empiezo

Por María Eugenia Acero Colomine@andesenfrungen / Ilustración Erasmo Sánchez

Cuando estaba chiquita solían decirme amorosamente “mi compotica”, “la bomba sexy de Bello Monte”, y otras cosas bonitas por ser gordita: la barriga es un fetiche que hasta cierta edad enternece. De pronto, llegó la Barbie. Con la que fuera mi muñeca favorita, no sabía que empezaría el calvario de mi imagen. Fue así como de repente la pancita pasó a convertirse en objeto de desprecio, y me convertí en “gorda perinola” en la escuela. Las niñas más delgadas y rubias eran las reinas del salón.

Lechuga con limón

Fue así como con el tiempo empezó el desfile de estrategias para hacerle la guerra a la tan temida panza. Con la dieta del arroz comí solo arroz por una semana, alternando con ensaladitas y una que otra fruta. La revista Cosmopolitan aseguraba que se perdían cinco kilos si se seguía al pie de la letra. Con la sopa de repollo elaborabas una sopa con repollo, algunas verduras y un cubito, y te la tomabas durante todo el día, alternando con alguno que otro plato de arroz. Todas las compañeras del liceo aseguraban que en una semana perdías cinco kilos. Con Herbalife, tomabas merengada todo el día, con alguna que otra comida. Los vendedores aseguraban que en una semana perdías cinco kilos. Recuerdo que una primita mía afirmaba: “Si eres flaca, cualquier cosa te queda bien”. Recientemente me enteré de que si dejas de comer durante el día, y comes solo ciertas horas, puedes perder 10 kilos en dos meses. Lo intenté, pero a los tres días de ayuno intermitente terminé tragándome cinco pastelitos y una malta. Aún albergo la esperanza de volver a entrar en mi minifalda favorita. Sin embargo, mientras me acaricio la barriga recuerdo que tuve más novios cuando tenía 20 kilos más.

¿Todo final feliz es fitness?

Karen Carpenter se inmortalizó no tanto por haber sido la melodiosa voz del dúo The Carpenters en los años setenta sino por su triste final. La obsesión de la joven por ser delgada la llevó a desarrollar anorexia nerviosa, y a morir de un infarto a consecuencia del grave estado de desnutrición en que la cantante se encontraba. La recién electa Miss Universo 2021, Andrea Meza, ganó el certamen al sentenciar en su mensaje final para el jurado que “la belleza interior es lo más valioso”. Curiosa verdad que se profesa precisamente desde el mayor símbolo de la industria que ha reforzado a las niñas y a las mujeres la idea de que la valía de una mujer está marcada principalmente por una figura esbelta, un rostro hermoso y un cabello sedoso. Mientras tanto, algunas siguen repitiéndose a sí mismas la eterna mentira de superación personal mientras aniquilan a la gordita linda de la infancia para convertirla en el ideal de las vallas comerciales.

ÉPALE 414

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