Mejor ni te cuento: Descolonízate

Por Ana Cristina Bracho@anicrisbracho / Ilustración Yulia Pino@arte_moon88

Hace algún tiempo cayó en mis manos el libro ensayo Retrato del Colonizado que escribió hace más de medio siglo el franco-tunecino Albert Memmi. En este documento, él mira su país y parece que desnuda todos los territorios que han sido objeto de colonización, un proceso doloroso que se vive en el presente, aunque sólo se le nombre en pasado.

¿Alguna vez se han puesto a pensar porqué dicen que las leyes no se cumplen porque no vivimos en Suiza? ¿Por qué se habla tanto de la viveza criolla o por qué hablamos del venezolano siempre en tercera persona y calificándolo de vago, holgazán o corrupto? Para Memmi esto tiene que ver con la forma en la que la Colonia hace del conquistador un personaje endiosado y del dominado, casi un humanoide.

En todas partes la gente tiene vacaciones y feriados, pero nosotros solemos sentir pena de ellos, echarles la culpa de nuestros males, pensando en un ser ideal que solo vive para trabajar o que nuestra existencia solo se puede valorar si somos máquinas. Hay en la alegría o en la belleza un poco de vergüenza o incredulidad. Nuestra mente quedó poblada de la idea que la música extranjera o las ciudades lejanas son más bellas que las nuestras.

El mundo que ha sido colonizado siempre queda atado por un pie, para algunos es el de la cultura y para otros el de la economía, aunque parece que en el fondo es en el de la estima que se tiene sobre sí mismo. El colonizado es un humano llevado a la carencia de su propia historia y de su propio valor. La colonia intenta mantenerse después de que un pueblo se ha liberado y toma la forma de deudas a pagar e injerencia. La independencia, por eso, no es no tan solo un momento político sino un proceso a construir y defender, en todos los tiempos que sigan a la sumisión.

ÉPALE 438