Mejor ni te cuento: La primera divorciada

Por Ana Cristina Bracho@anicrisbracho / Ilustración Astrid Arnaude@loloentinta

La Biblia es una recopilación que se fue haciendo de lo que la gente contaba. Aquello tiene un poco de historia, de mitología, de recuerdos y también partes que fueron manipuladas a conveniencia. Algunos toman estas brechas y se ponen a ver dónde faltan cosas o sobran epítetos.

Si fuese un concurso, lo ganaría María Magdalena, casi borrada del Evangelio y convertida en mujer pecadora y marginal, en resumen, mala. A saber, si esto es así, se han dedicado cientos de trabajos. Sin embargo, hubo otras. Entre ellas Lilith, que según la mexicana Teresa Dey fue la primera mujer, pero se olvidó porque le pidió a Dios que la divorciase de Adán porque, habiendo sido creada el mismo día, del mismo barro, no podía con la petulancia de éste que le exigía subordinarse.

Ella voló del Paraíso, parece, después de una intensa negociación que no salió tan bien porque un divorcio es jodido así sea el mismísimo Dios el juez. Sin embargo, estaba decidida. Así que se fue porque quiso y porque el pana era insoportable. Una vez que Lilith abandonó el jardín-hogar Dios creó a Eva, una mujer más joven, más inocente y más sumisa dispuesta a cargar todas las culpas de la humanidad.

Así que, dice Teresa, que entre los seres condenados a penar está la primera divorciada a quien, Adán y Eva, acusaron de ser la serpiente, la que les dijo que se comieran el fruto, la que los dejó sin casa, por la que les tocó a andar y que seguía atormentándolos y sirviéndole a Adán para pensar si Eva al final no era tan buena porque, aunque le obedecía, no sabía reconocer que la serpiente no era nada más que la loca de su ex. Si ella existió y no la nombran, será porque la historia está contada para que sean ellas las malas, no vaya ser que el que no era tan bueno era el tal Adán.

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