Mejor ni te cuento: Un camino largo y duro

Por Ana Cristina Bracho@anicrisbracho / Ilustración Yulia Pino@arte_moon88

Es fácil pensar en Madona. Es esa mujer poderosa, sexual, que no le teme a los estereotipos y dueña –según cuentan- del secreto de la juventud eterna. Lo que no nos resulta tan sencillo es imaginarla siendo golpeada nueve horas por su marido. Ese hecho es conocido, público y documentado. Fue Sean Penn quien la golpeó.

La violencia y la discriminación contra las mujeres es un asunto muy serio. Solo de violencia sufre una de cada tres mujeres, las consecuencias son de por vida y muchas veces causa la muerte. Hasta hace poco incluso las leyes la justificaban. En parte porque tiene muchos legitimadores, algunos a quienes nadie refuta porque son los intelectuales más respetados de la historia como Rousseau, Schopenhauer, Freud y Kant. Incluso pensaron así Aristóteles y Platón.

La Revolución Francesa, que tanto es defendida como la cuna de la modernidad y de los derechos fundamentales, fue tan machista que Olympe de Gouges presentó una contrapropuesta a la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, primero reclamándole a los hombres si habían notado que las mujeres existen.

Por lo tanto, esto es un asunto muy serio. Tan solo la existencia de las leyes, el cuestionamiento de la conducta costó el esfuerzo contracorriente de miles de personas, famosas o no. Por esto y por el sufrimiento, por el hueco al principio de igualdad y de dignidad de todas las personas, este es un asunto serio. No válido para hacer chistes.

De una conducta proscrita, lesiva y peligrosa no puede avalarse que se le quite la importancia, se use para fines comerciales o políticos bajo el manto del humor. Por el contrario, en vista que aun con todos estos esfuerzos no hemos logrado controlar la situación, este asunto debe ser declarado una urgencia nacional.

ÉPALE 439