Miriam Díaz: “Si no siembran el cocuy, se va a acabar”

La bióloga advierte que hay un gran riesgo de que los mercados internacionales secuestren el cocuy

Por María Eugenia Acero Colomine  • @mariacolomine / Fotografía Luis Eduardo Bautista

La profesora Miriam Díaz es una autoridad en la protección y promoción de la planta agave cocui, que no solo nos suministra una bebida alcohólica, sino también madera, chinchorros, cuerdas, suelas, alimento, adobes y artesanías. Ella es bióloga egresada de la Universidad de Florida, con Máster en Ecología en el IVIC y un Doctorado en Ecología de Zonas Áridas en la Universidad de Cambridge. Actualmente, es la presidenta del Instituto Falconiano para el Desarrollo Sostenible de las Zonas Áridas y Costeras (Infalcosta) y es secretaria del Consejo Regulador de la DO Cocuy Pecayero. La profesora Miriam Díaz fue impulsora del cambio de marco legal que permitió la legalización de bebidas espirituosas artesanales en el país entre muchas otras acciones en defensa del cocuy pecayero.

—¿Qué representa para usted el agave cocui?

—El agave cocui representa para mi la nobleza de los seres vivos que se adaptan a la naturaleza inhóspita de las zonas áridas,  sin agua, con un sol inclemente y aún así, son capaces de darnos oxígeno, alimento, vida y alegría. Representa además una excelente oportunidad para promover el desarrollo sostenible de las comunidades que habitan en las zonas áridas.

—¿Cuál considera que es su aporte?

—En el caso el agave cocui me siento altamente satisfecha de observar que de una planta silvestre marginada se haya elevado al estatus a Patrimonio Natural, Cultural y Ancestral de la Nación y a la protección definitiva de sus derivados artesanales a través de una denominación de origen a uno de sus productos y transformarla en un cultivo de alta relevancia para nuestro país.

—¿Por qué eligió el agave cocui como objeto de estudio?

—Me enamoré no solo de la hermosísima planta sino de la historia de injusticia que rodeaba a los artesanos que defendían su cultura con todas sus fuerzas, víctimas de una ley creada en 1954 en tiempos de dictadura que injustamente los sacó del camino y los sumió en la ilegalidad.

—¿Cómo ha visto su posición de científica siendo mujer?

—Ser una mujer, casada y con tres hijos no era bien visto en el ámbito científico. Había que bregar mucho para que te tomasen en serio, para que te permitiesen generar ideas innovadoras. Me tocó vivir algunas experiencias duras durante mis estudios y mi vida como profesora e investigadora universitaria. Pero me dieron fuerzas para seguir luchando. Además al ver que en otras culturas es mucho peor, decidí secundar la creación de una organización de apoyo a las mujeres científicas en los países en vías de desarrollo, cobijada por la Academia de Ciencias de los países del tercer mundo (TWAS) y el impulso del premio Nobel de Física Abdus Salam, quien creía firmemente en nosotras. Esta organización nació en Trieste, Italia, en los primeros años de la década de los noventa, y se denominó Organización Para las Mujeres Científicas del tercer mundo (TWOWS) por sus siglas en inglés, ahora se le denomina Organización para las mujeres científicas de los países en vías de desarrollo (OWSD). Esta organización ha logrado vencer algunos obstáculos pero queda mucho por hacer.

—¿Qué se ha logrado tras la promulgación del decreto 167 de protección al agave cocui?

—El primer gran paso para su protección fue el decreto 167 del gobernador Jesús Montilla quien el 12 de octubre del 2000 la declaró Patrimonio Natural, Cultural y Ancestral de la Nación. Ese decreto dio inicio a una serie de medidas, leyes y decretos tanto en Lara como en Falcón. Así mismo nos permitió avalar la solicitud de la denominación de origen para el COCUY PECAYERO y la promoción de la norma COVENIN 3662. Así mismo el gobernador del estado Lara inició en noviembre del mismo año un decreto similar y varias leyes regionales. Pero no son suficientes.

—¿No hay riesgo de que los mercados internacionales secuestren el cocuy?

—Hay un riesgo enorme de que los mercados internacionales secuestren al cocuy para ello es que se ha intentado proteger al agave cocui y sus procesos artesanales con la Ley que acabamos de introducir a la Asamblea Nacional para la protección integral del agave cocui y sus derivados.

—¿No cree que la moda del cocuy está afectando a la planta?

—La moda del cocuy hay que tomarla con cuidado. Se pretende llamar cocuy a cualquier aguardiente malo que anda por allí. Hay que aclarar que El Cocuy es una bebida extraordinaria similar al tequila y al mezcal, es elaborada a partir de los mostos fermentados del agave cocui previamente horneados, triturados, exprimidos y luego sometidos a un proceso de fermentación y posterior destilación a fuego lento. Es un proceso que tarda entre 14 y 18 días de arduo trabajo para poder extraer dos a tres litros de cocuy de una planta que tarda en madurar entre siete y doce años. Si no se siembra se corre el riesgo de que se agote.

—¿Se beneficia la población de la comercialización de los derivados obtenidos de la planta agave cocui?

—Sí, la región se está beneficiando, está generando bienestar a las familias cocuyeras, pero se requiere más apoyo financiero para poder elevar su calidad de vida.

—¿Cómo fue su experiencia en la Asamblea Nacional?

—Mi reciente experiencia en la Asamblea Nacional fue extraordinaria, el que se me haya dado la oportunidad de dirigirme a los diputados y explicarles la importancia de creer en nosotros mismos, que el cocuy es una bebida ritual, una cultura, y el que se haya aprobado por unanimidad nuestra propuesta de Ley, es algo que nos llena de grandes satisfacciones.

—¿Cuál es el papel de la mujer en relación con el agave cocui?

—La mujer tiene un rol fundamental en el agave cocui especialmente en su procesamiento y siembra; algunas mujeres como Maribel Medina, su mamá y su hermana hacen el cocuy con mucha disciplina y abnegación. Otras jóvenes se han dedicado a las artesanías con el dispopo, fibra que se extrae de la misma planta, y hacen los encurtidos con sus flores.

—¿Qué mensaje desea darle a la comunidad de Épale Ccs?

—Mi mensaje final a la comunidad de Épale CCS es que tengan apertura, que no juzguen al libro por la portada sino por su contenido, que investiguen lo que es el verdadero y único cocuy, que eleven su nivel de análisis, que lean bien las etiquetas, los ingredientes que tienen por ley estar en ellas, que se percaten de los permisos y registros sanitarios. Que no se dejen engañar por comentarios malsanos, videos mal intencionados, ofertas engañosas. Que defiendan nuestra cultura, nuestra ancestralidad, nuestra identidad. Dios los colme de bendiciones.

ÉPALE 468