Morenita mía

Por Humberto Márquez / Ilustración Erasmo Sánchez

Armando Villarreal, autor de “Morenita mía”, se levantó en una tertulia musical, el 12 de diciembre de 1921, a su novia María Guadalupe Salazar, cantante soprano, con quién se casaría en 1926. No era para menos, después de esos versos cualquiera cae: “Conocí a una linda morenita/ y le quise mucho/ por las tardes iba enamorado/ y cariñoso a verla/ y al contemplar sus ojos/ mi pasión crecía/ ¡Ay! morena, morenita mía/ no te olvidaré”. La Sociedad de autores y compositores de México reseña que: En principio fue solo melodía, la letra vino después, y su primer título fue “Lupita”, pero ella, por modestia no lo aceptó, entonces Armando le puso “Morenita Mía”.

Según algunos cronistas, “Morenita mía” fue el primer bolero mexicano, aunque Evangelina Tapia Tovar, en “Música e identidad latinoamericana: el caso del bolero”, afirma que el cantante yucateco Guty Cárdenas grabó “Presentimiento”, el primer bolero compuesto en México, por Emilio Pacheco con letra de Pedro Mata, en 1924, pero es obvio que Villareal había compuesto el suyo tres años antes. Por Armando Fuentes Aguirre (Catón) supimos que: “Una versión afirma que la canción tuvo letra desde el principio; otra dice que el compositor le puso letra posteriormente a instancias del dueño de una tienda de instrumentos musicales, don Ángel de Fuentes. En todo caso la obra fue registrada en 1924 por la casa Wagner y Levien, propietaria de los derechos musicales. En la partitura original la canción lleva por título Morena mía, Canción Mexicana Fronteriza. Fue la gente -afirma otra versión- la que le cambió el nombre, siguiendo el texto de la letra, por éste con que la conocemos todos ahora: Morenita mía”. Tal vez pudo ser por eso que al registrase en 1924, “Presentimiento”, de Pacheco y Mata, le haya ganado de mano en fecha, y entonces Evangelina Tapia pueda tener razón.

“Yo le dije que de ella tan sólo/ estaba enamorado/ y mi amor fue tan grande/ y tan grande que nunca se acaba/ Cuando a solas pienso en ella/ mucho más la quiero/ ¡Ay! morena, morenita mía/ no te olvidaré”.

ÉPALE 438

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