Negritud

Por Aracelis García Reyes • @aragar1 / Fotografía Alexis Deniz • @denizfotografia

Caracas pareciera ser la ciudad donde conviven “armónicamente” todas las clases sociales, colores, sabores, culturas y “razas”. Un paisaje multiétnico y pluricultural como lo indica la CRBV. La verdad es que ese paisaje la mayoría de las veces es sufrido por unos y disfrutado por otros. Un paisaje donde los modelos dominantes colocan simbólicamente al negro y la negra en el lugar donde socialmente se les pueda seguir estigmatizando: morenita, trigueña, canela, clarita… suavidad del lenguaje, mismos efectos sociales.

El paisaje entonces admite unas tonalidades, que ya no son de piel, si no de aceptación, de que se es negro o negra, y ya. Que te la calas y punto. Que desde muy chama escucharás que te llaman negrito o negrita “con cariño, eso sí”. Que en la universidad serás la negra o el negro tal. Que cuando te gradúes serás “La Dr. Negra, o la Ingeniera Negra”. Que si te haces pareja de un hombre o mujer “Lavadito con los ojos claros”, la familia de él dirá: “Tantas mujeres bonitas e inteligentes y te viniste a meter con esa negra”. Aún peor, los comentarios de tu familia serán, “qué bueno que vas a mejorar la raza”. Todo un constructo de racismo y endorreísmo que queda normalizado y aceptado como parte de las narrativas culturales vestigios del colonialismo.

Pero no basta con defender la negritud como un elemento estético, pues solo estamos transfiriendo los estándares de belleza con los que los blancos se imponen, se trata de levantar una identidad y una conciencia que vincule las luchas históricas de las comunidades afros, su lucha contra la esclavitud, la segregación, la racialización, la colonización, que tanta sangre ha costado. Se trata de recuperar una voz que no se nos regresó con la abolición de la esclavitud, se trata de desinstalar el blanqueamiento silencioso al que somos sometidos hombres y mujeres negros, en universidades, instituciones políticas, económicas, culturales, medios, etcétera.

No basta con que aportemos al paisaje común al aparecer en la pantalla de la televisión vistiendo como blancas, con la cabellos planchados, con las uñas acrílicas, la nariz perfilada…, al final es un nuevo modelo de dominación, en un territorio aún más peligroso, por masivo y legitimador.

ÉPALE CCS N°475

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