Nikolay Shamaniko: me considero un multiartista

Nikolay Shamaniko se trajo desde su Colombia natal una maleta repleta de sueños que ha hecho realidad a través de su arte, que se expresa en todas las formas posibles

                               Por María Eugenia Acero Colomine@andesenfrungen                       Fotografía Kirlam Medina@kirlamm / Mairelys González@mairelyscg27 y Archivo

Pudiera decirse que el artista Nikolay Shamaniko es uno de los colombianos más caraqueños que ha heredado nuestra patria. Tiene ya bastante tiempo en Venezuela, y desde su llegada no ha parado de brindarnos aportes estéticos importantes a beneficio del mensaje revolucionario. Este joven no solo es actor de teatro, sino que también se ha especializado en música y  artes plásticas.

En ocasión de la instrucción presidencial emitida por el presidente Nicolás Maduro, Shamaniko se puso en acción junto con su equipo para redoblar esfuerzos en la labor muralista, que empezó a tomar fuerza desde el año 2020. Este año, Nikolay se ha sumado al trabajo de otros artistas como Felipe García y Edgar Guerrero entre otros, para llenar de alegría y color bicentenario diversas paredes de Caracas y otras latitudes.

Lo que más me ha llamado la atención para transmitir con mis murales es rescatar la memoria

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Tuvimos el grato honor de conversar con este querido artista, y así conocimos un poco más sobre su vida y obra. Presentamos así a un artista integral, que no solo da ejemplo con sus creaciones, sino con un camino de vida marcado por la evolución espiritual y la búsqueda del buen vivir.

Nikolay Shamaniko es un artista integral que ha experimentado en todas las expresiones del arte

Arte y buen vivir

—¿Cómo iniciaste tu vida artística?

—Mi vida artística empezó a muy temprana edad. Yo vivía en el campo, en Cundinamarca. Todo empezó por las tareas en el colegio. Mi mamá me corregía mucho las tareas de dibujo. Después con el tiempo, un familiar que es pintor fue de visita a la casa, y él llevó unas tizas y unos papeles donde se podía trabajar. Vi cómo él hacía arte, y yo también me motivé a usar las tizas.

Después tenía un block donde siempre dibujaba y pintaba rostros. Una amiga de mi padre los vio y los mandó a enmarcar, y eso me motivó mucho. Vendí mi primer cuadro a los seis años. Así empezó todo.

—¿En qué área creativa te sientes más a gusto?

—En realidad yo he decidido explorar y experimentar en todas las artes, y todas tienen sus cosas que me atraen mucho. Por eso desde niño no quise identificarme con una sola expresión artística, sino que quise explorarlas todas. De joven decidí que no quería ser actor, pintor ni músico, sino que quería ser multiartista. Así me puse a desarrollar el multiarte. Crear un arte nuevo se me hace necesario, sin coartar ninguna manifestación. Por eso me considero un multiartista.

—¿Por qué elegiste Venezuela? ¿Cómo ha sido tu experiencia aquí?

—Yo siempre he sido muy bolivariano. Me apasiona la historia de Bolívar, de la independencia, de nuestra campaña libertadora. Eso hizo que desde pequeño tuviera ese referente muy fuerte de la vida del Libertador. Me ha acompañado toda la vida ese personaje.

Cuando dieron el golpe de estado acá, yo estaba en gira de teatro en Medellín, y cuando me enteré, fue fuerte. Lo más fuerte fue el retorno de Chávez. Tan pronto como tuve oportunidad, me vine con una caravana de apoyo durante el sabotaje petrolero, a finales de 2002 y comienzos de 2003. Me enamoré de todo el proceso, de su gente y su efervescencia revolucionaria. Ahí decidí compartir más. Después volví en 2005, tuve un encuentro con Chávez. Luego de pintar el mural más grande en Berlín, hice tránsito por acá, y me quedé.

En Berlín, Shamaniko pintó diversos murales con contenido social y ancestral

El multiarte como forma de vida

—¿Qué buscas transmitir con tus murales?

—Lo que más me ha llamado la atención para transmitir con mis murales es rescatar la memoria. Mis murales tienen que ver con la memoria histórica, la memoria ancestral, colectiva, tratan mucho sobre nuestra cultura, nuestras tradiciones, nuestra herencia, nuestra identidad. Son los tópicos que siempre toco.

—Cuéntanos de tu experiencia con el arte corporal

—Empecé cuando estaba en las primeras convocatorias de multiarte entre 1997 y 1999. Ahí dirigí una obra donde todos actores de la obra estaban pintados corporalmente, tenía que pintar a mucha gente, 140 personas en escena. Desde hace tiempo he retomado el sentido del arte corporal inspirado en lo ancestral. Creamos una serie que se llama Guerreras Ancestrales, con las que he tenido bastantes sesiones desarrollando ese arte corporal inspirado en algunas culturas mas no copiado fielmente, sino generando una interpretación muy libre.

—¿Cómo ha sido tu experiencia con el teatro?

Presentación en Alemania de la obra “Nada”

—Fue muy vertiginosa. Me pasaron muchas cosas muy rápido y en poco tiempo. Me gradué de la Academia Charlotte con muy buenos puntajes, y generando mucha creatividad. Mi tesis de grado la hice sobre el Teatro la Candelaria, y terminé trabajando ahí. Esto me llevó a varias giras en Europa con la Ópera Rap. Salí de la burbuja y vi el país desde afuera. También estuve en el Odin Theater, y me presenté en varias partes de Holanda, Alemania y Dinamarca. Después montamos Guadalupe en los 50, contratados por la ONU para estrenarla en San Vicente de Caguán durante los diálogos de paz. Fue un momento histórico. Esa obra fue premiada con el Casa de las Américas y es la más reconocida del Teatro La Candelaria. La tuvieron en escena por más de quince años hasta que decidieron avanzar.

Considero que Venezuela es el país más libre del mundo

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Al fundar mi propio grupo Multiarte, creamos varias obras enriquecidas con danza, video, pintura y otras áreas artísticas. Pude desarrollarme como director y actor. Aquí en Venezuela he tenido muchas experiencias, con ganas de seguir incursionando en el teatro de este país.

—¿Cómo fue tu paso por Berlin?

—Había estado previamente en Alemania, pero no había conocido Berlín. Después de la gira con la Ópera Rap, en 2009 me invitaron a participar en un mural, y a hacer unas jornadas muralísticas de trabajo social por medio del arte en Berlín. Pintamos el mural más grande de Berlín, que está reseñado en el Street Art de allá. Representamos muchas cosas de la simbología de Alemania y de suramérica. Dejamos allí muchos símbolos de nuestra cultura y de nuestra revolución. Fue una gran experiencia.

Elenco de la ópera rap

—Cuéntanos del conuco que tienes en tu casa.

—No es un conuco como tal. Vivo en un espacio en el Junquito que tiene una pendiente pronunciada. Me he encargado de hacer una terraza en el espacio. Ese sitio originalmente era un botadero, y lo salvamos. A manera de emprendimiento, las plantas siempre nos salvaron. Desarrollamos una especie de vivero con más de 70 plantas medicinales. Tenemos también un jardín de aromaterapia.

—¿Cuál consideras que es tu principal aporte?

Los murales de Shamaniko son un tributo a la dignidad, a nuestra historia y a la justicia

—Resaltar el valor de la libertad: ser un hombre libre. Aportar desde el ejemplo. He podido desarrollarme por mi cuenta. Creer en mí y desarrollarme en todas las áreas posibles. Eso me ha permitido tener varios lenguajes, y llegarles a muchas personas. Siempre un sentido de conexión con lo espiritual, con lo sagrado, con lo ancestral, con lo verdadero. Por eso me siento tan comprometido con un país donde su mayor símbolo es el único hombre del planeta considerado Libertador. Por eso me considero tan a gusto en Venezuela. Considero que es el país más libre del mundo.

—¿Qué opinas del momento actual que vive Colombia?

—Es el resultado de muchos años de desigualdad, injusticia, impotencia y muerte. En estos dos años muchos procesos han llevado a que Colombia vaya despertando. Es un país bastante alienado en educación. Son muy precarios. En realidad es un pueblo valiente. Tarde o temprano va a encontrar su camino para la liberación.

–¿Qué mensaje deseas darle a la comunidad de EpaleCcs?

—Siempre perseverar en la comunicación, especialmente de nuestros logros. No se suelen difundir los grandes aciertos que hemos tenido en la revolución. Que se resalte la verdad desde una óptica objetiva y todos esos grandes logros que nos llenan de orgullo y nos han mantenido firmes en la lucha.

ÉPALE 416